miércoles, 29 de abril de 2015

Tu infancia perdida

Cuando digo: «Tu infancia perdida», quiero decir tu inocencia, tus ojos llenos de asombro, sin saber nada, sin tener nada, pero a la vez sintiéndote a ti misma en la cima del mundo. Esos momen­tos dorados de asombro, de alegría, de ninguna tensión, de ningu­na preocupación, de ninguna ansiedad, tienen que ser redescubiertos.
Por supuesto, la segunda infancia es mucho más valiosa e im­portante que la primera. En la primera, la inocencia no era algo que te hubieras ganado, así naciste; es algo natural que le sucede a toda infancia. La segunda infancia es tu triunfo más grande; no le sucede a todo el mundo. La segunda infancia te hace inocente sin ignorancia, la segunda in­fancia llega a través de todo tipo de experiencias, es desarrollada, centrada, madura.
Deberías de sentirte bendecida por esta experiencia. La segun­da infancia es exactamente el significado existencial de la medita­ción y a partir de ahí es el gran peregrinaje de regresar a casa, a esa casa que nunca has dejado realmente, que es imposible aban­donar, porque eres tú, dondequiera que vayas, te encontrarás allí.
Sólo hay un ser esencial en ti que estará contigo en cualquier lugar, sin ninguna condición incluso si estás en el infierno, no im­porta, estará contigo, si estás en el cielo no importa, estará contigo.
Encontrar el centro esencial de tu ser es, por una parte, total inocencia, y por la otra es la sabiduría más grande que nunca ha existido sobre la tierra.

lunes, 27 de abril de 2015

Estimula al bebe con agua

Llevar a un recién nacidito a contactar nuevamente con el agua, es como llevarlo a recordar su origen, además de que lo relaja y estimula excelentemente. Solo provéete de una tina con agua a la temperatura que acostumbres a bañar a tu bebe y colocalo en la postura que les acomode. Así de simple y natural puedes estimular al bebe por unos minutos masajeando todo su cuerpecito suavemente. Es muy importante que tus manos no ejercen demasiada presión sobre la piel del niño, para ello deberás conectarte con tus movimiento, estar exenta accesorios en las manos, sentirte y sentir al bebe. Inicia masajeando su cabecita, bajando delicadamente por toda ella, sin tocar el rostro, continua con el cuello donde deberás ser altamente cuidadosa y masajearlo solo con dos dedos. Continúa por el pecho, la espalda, brazos, dedos con ambas manos hasta llegar a la pelvis, piernas, pies y dedos. Retorna a la inversa por dedos, pies, piernas, pelvis hasta llegar a la cabecita, solo que ahora llevando entre tus manos chorritos de agua para ir regando todo el cuerpecito de tu bebe. Una deliciosa refrescada en todo el cuerpo deja a tu bebe encantado y si deseas ampliar la experiencia entre ambos, no hables, solo siente y masajea a tu bebe como conectándose con su presencia. Sera aun más enriquecedor si acompañas el momento con música clásica. Al realizar este tipo de estimulación una vez por semana con tu bebe, los serena a ambos.

Sumergir el cuerpo al agua

Acercar al niño en edad maternal, entre 2 y 3 años, a la actividad acuática, como la natación, es fabuloso pues moviliza todo su cuerpo, su mente se agiliza y además adquiere un exquisito control emocional. Pero si por alguna circunstancia no te es posible llevar al niño a natación realiza en casa lo siguiente; en una tina lo bastante grande o un chapoteadero con agua, invita al niño a introducirse en el para jugar libremente, solo acercarle estímulos para que los convine con el agua. Este tipo de actividades son muy comunes en casa y se enriquecen cuando colocas en el chapoteadero algunos juguetes, no requieres hacer nada mas, el niño será capaz de pasarse horas ahí, imaginando o creando. Lo importante de esta propuesta es que no se olvide, es decir vuelve a repetirla por lo menos una vez por mes variando lo que colocas en el agua, para que el niño no pierda el interés, pueden ser globos, barcos de papel, esponjas, burbujas, palitos de madera, etc.

Un ritual para el baño del niño

Cuando la actividad acuática en un niño de 4 años en adelante es formal contribuye de manera importante en su desarrollo, tanto en el plano psicomotor como en el mental pero sobre todo en el autocontrol emocional. Pero que tiene que ver la natación con las emociones. De entrada el agua relaja y un niño que siente el agua por todo su cuerpo, lleva su mente a relajarse casi instantáneamente. Así que... si lo llevas a natación excelente, pero si no es así aprovecha el baño diario para enseñar al niño a relajarse. Solo prepara el baño para el niño como acostumbres y previo a meterse a la regadera o a la tina del baño inicia un ritual del baño, si un ritual, lo llamo así porque si eres capaz de hacerlo por lo menos una vez por semana como lo indico contribuirás con sus emociones, mira como hacerlo:
Di al niño que has ideado una forma de bañarlo (decidan el día)  y el resto de los días se bañara de manera normal. Coméntale que se bañara o bañaran, según acostumbren, atrapando sonidos y para ello desde el momento que inicie a quitarse la ropa su boquita deberá permanecer callada,  para que su mente atrape todos los sonidos de la música que le has preparado, por lo tanto no hablara ninguno de los dos en tanto dure el baño, pues estarán atrapando sonidos. Así de simple es el ritual del baño; atrapando sonidos, sintiendo el agua recorrer su cuerpo y haciendo su limpieza corporal como acostumbran. Un sencillo ritual para meditar, concentrarse, sentirse, conectarse entre ambos atrapando sonidos en un evento cotidiano; el baño
Lo delicado de esta actividad, es que si te decides a hacerla, deberás repetirla por lo menos una vez por mes para no desestabilizar al niño emocionalmente, pues la experiencia que experimente con la música y atendiendo el agua querrá volver a repetirla.

Nota; para esta edad evita poner música que altere al niño, procura elegir aquella música que relaje y llegue al cerebro como la de mozart o vivaldi.

miércoles, 22 de abril de 2015

Emociones

¿Qué son los pensamientos salvo on­das en un lago?
¿Qué son tus emociones, estados de ánimo, sentimientos?
¿Qué es la totalidad de tu mente? Simplemen­te un torbellino.
Y debido a ese torbellino no puedes ver  tu propia naturaleza.
Conoces a todo el mundo y, jamás te conoces a ti.
Estas enfadada, pero no puedes permanecer así siempre.
Incluso el hombre más encolerizado ríe a veces, ha de hacerlo.
Estas desesperada pero no puede convertirse en un estado per­manente.
Hasta el hombre más triste sonríe; e incluso el hom­bre que ríe continuamente a veces llora y sus ojos se llenan de lágrimas.
Las emociones no pueden ser permanentes. Se mueven, y continuamente cambian de un estado a otro.


Salud Emocional

Ser una buena madre o un excelente padre no solo se finca en satisfacer al niño de bienes materiales, por naturaleza sabemos que se cimenta en los sentimientos, pero también por naturaleza sabemos que los descuidamos. Son las emociones que se conjugan y vierten al centro de la familia quienes determinan que tan buen padre o buena madre eres y es debido a esta reflexión que me he dado a la tarea de analizar algunas conductas que pueden llegar a desestabilizar tus emociones y por supuesto las de tus hijos, veamos algunas de ellas.
Cuando te despides de tu hijo, sea porque trabajas o porque lo dejas en la escuela y se queda llorando… son las emociones de ambos afectándolos significativamente.  Pero permíteme decirte que este tipo de situaciones  te ofrecen verdaderas oportunidades para cultivar en casa tus emociones y las de tu hijo diré como; lo que vive un niño ante este tipo de  eventos son sentimientos de pérdida e inestabilidad emocional lo cual no solucionaras bajo ninguna explicación, justificación, promesa, recompensa o diciendo al niño que regresaras. Lo único que logras es generar mayor ansiedad en ambos en ese instante el niño siente que pierde a mama o papa, y lo que puedes hacer al respecto, es omitir toda comunicación verbal.  Así es aunque te suene incoherente les traerá a ambos estabilidad emocional. Si sustituyes tanto derroche de palabras que no llega a comprender el niño y las sustituyes por una profunda despedida corporal empezaras a trabajar con las emociones de ambos. En otras palabras, no le hables tanto  y haz lo siguiente: dale un fuerte abrazo, una profunda mirada de empatía, un beso de solidaridad y entrégalo de inmediato, quien recibe al niño también deberá omitir verbalizaciones.  A medida que el niño crece se familiariza con esos momentos en que desapareces y apareces para ese entonces ya habrá descubierto que no perdió a mama y su salud emocional no se torno en ansiedad.

A falta de disciplina, deterioro emocional

Una situación que llega a desestabilizar la salud emocional de la familia reside en levantar a los niños para darles de desayunar y llevarlos a la escuela. Quizá esta sea una de las situaciones que demande mayor vigilancia y cuidado cuando se desea gozar de salud emocional al interior de casa. El despertar es quizá el primer momento más sagrado de la vida, el cual nos perdemos y obviamente que enseñamos a los niños a perdérselo también. He trabajado con familias que les resulta un verdadero viacrucis levantarse y levantar a los niños para iniciar el día, pero permíteme decirte que eso solo es el efecto de la falta de disciplina. El término se lee tan rápido que se esfuma, lo mismo sucede cuando se trata de cultivarla para evitar el deterioro emocional. Y por más descripciones o recomendaciones que intente darte en este trozo de lectura, si en casa no desean disciplinarse, pues no funciona. Pero alguien tiene que iniciarla si se desea evadir la ira porque no despiertan los niños o la ansiedad porque van a llegar tarde a la escuela,  los regaños por que no desayunan los niños infinidad de eventos detonan dos simples actos; levantarse y desayunar. Actos que todo padre o madre sabe perfectamente porque suceden. Así que... solo tu sabrás si inicias hoy o lo pospones para mañana.