jueves, 5 de enero de 2012

10 meses a 1 año


A esta edad, se observa al niño apoyándose en un soporte, se para, agarra fácilmente una cuerda, introduce su manita en una taza, realiza pruebas o gestos, responde a indicaciones verbales y muestra un creciente interés en los detalles.
El niño de un año percibe cada vez mejor el ambiente físico, así como el ambiente social. Una percepción socializada lo conduce a la imitación. Responde al ejemplo, mira intencionalmente la expresión facial, reacciona a la música y a los primitivos juegos ritmados, repite acciones riéndose, etc. Desde hace tiempo es capaz de experimentar miedo, afecto, celos, ansiedad, simpatías, ahora estos rasgos fluyen claramente. Espero sirvan estos rasgos para conocer mas a tu bebe….saludos...:)

2 y 3 años

A los dos años puede considerarse un maternal, pues está saliendo de la infancia. Conserva aun cierto tambaleo residual en la marcha y pasa más de las 24 horas del día durmiendo. Ahora está iniciando a usar palabras para comunicarse y es capaz de satisfacer las exigencias del ámbito escolar al menos durante periodos limitados.
El niño de dos años aun se encuentra perfeccionando los aspectos fundamentales de locomoción y control postural. Se deleita corriendo debido a que es una nueva habilidad formativa. Habitualmente corre sin caer, pero le llevara todo un año más aprender a disminuir la velocidad, detenerse súbitamente o dar bien la vuelta en los ángulos muy agudos.
El periodo de los dos y tres años es eminentemente un periodo de transición, durante el cual se desprende el lenguaje; nombra objetos y dibujos usa los pronombres, atiende a órdenes sencillas. El control de los esfínteres requiere tiempo para desarrollarse. El niño de dos años permanece seco durante la noche si se le lleva previamente al baño o se le levanta durante el transcurso de la noche. Puede lograrlo también durante el día si es conducido en momentos adecuados al baño.

2 y 3 años

Tres años es una edad nodal. Marca una especie de culminación en el proceso de desarrollo infantil. El niño está más seguro de sí mismo. Ya cuenta con sus primeros hábitos pues lava y seca sus manos, come por sí mismo con la cuchara, derramando muy poco contenido. Duerme toda la noche sin mojar la cama. Se ocupa de satisfacer sus necesidades excretorias. Muestra interés por la rutina de casa y es un buen compañero, ha descubierto como agradar a su entorno.
Este positivo interés de adaptarse es un síntoma de maduración psicológica a esta edad ya reconoce muchos de los rasgos de comportamiento de la cultura humana. Reconoce a otros y la existencia de cosas y seres distintos a él. Puede esperar su turno, discutir o negociar, le agrada jugar con otros como jugar solo. Estos son solo algunos rasgos de la conducta normal en un niño de tres años....saludos :)        

viernes, 30 de diciembre de 2011

la misión

La misión de un padre o de una madre es grande, porque están trayendo un nuevo invitado al mundo, que no sabe nada, pero que trae con él un potencial. Y a menos que ese potencial crezca, será infeliz.
A ningún padre le gusta pensar que sus hijos son infelices; quie­ren que sean felices. Lo único que ocurre es que su forma de pen­sar está equivocada. Se creen que si se convierten en médicos, en profesores, en ingenieros o en científicos, entonces serán felices. ¡No saben! Ellos sólo serán felices si se convierten en lo que han venido a convertirse. Sólo pueden convertirse en el potencial de la semilla que llevan en su interior.
Por eso procura por todos los medios posibles darles libertad, darles oportunidades. Normalmente, si un niño le pide algo a su madre, la madre sencillamente dice no, sin ni siquiera escuchar lo que está pidiendo. «No» es una palabra autoritaria; «sí» no lo es. Por eso ni un padre ni una madre ni cualquier persona que sea au­toritaria quiere decir sí a una cosa ordinaria.
El niño quiere jugar fuera de la casa: «¡No!» El niño quiere sa­lir mientras está lloviendo y quiere bailar bajo la lluvia: «¡No! Te cojeras un catarro.» Un catarro no es un cáncer, pero un niño al que se le ha impedido bailar bajo la lluvia, y que no ha sido capaz de volver a bailar otra vez, se ha perdido algo importante, algo muy hermoso. El catarro hubiera valido la pena, y no es seguro que se hubiera pillado un catarro. De hecho, cuanto más lo proteges, más vulnerable se vuelve. Cuanto más le permites, más inmune se hace.
Los padres tienen que aprender a decir sí. En el 99 por 100 de los casos, cuando normalmente dicen que no, lo hacen simplemente para mostrar su autoridad. No todo el mundo Puede ser el presidente de un país o puede ejercer su autoridad sobre millones de personas. Pero todo el mundo puede convertirse en un marido, para ejercer su autoridad sobre su pareja; todas las mujeres pue­den ser madres, para tener autoridad sobre su hijo; todos los ni­ños pueden tener un osito de peluche, y tener autoridad sobre su osito de peluche...Esta es una sociedad autoritaria.
Lo que estoy diciendo es que creando niños que tengan liber­tad, que han oído «sí» y que raramente han oído «no», la socie­dad autoritaria desaparecerá. Tendremos una sociedad más hu­mana.
De modo que no se trata sólo de los niños. Esos niños se van a convertir en la sociedad del mañana: el niño será entonces quien muestre a la humanidad a ser más humano.
                                           

jueves, 29 de diciembre de 2011