miércoles, 3 de febrero de 2016
Actúa para proteger a tu hijo en el ciberespacio
De acuerdo con la UNICEF, la captación de menores en la red con
fines sexuales puede llevarse unos minutos, horas, días o meses, según los
objetivos y necesidades del agresor y las reacciones de los niños.
De acuerdo a nuestra sagacidad es mejor estar alerta para
detectar; cuando un niño no deja el móvil, tiembla cuando entra a la red, entra en ansiedad al responder
en el chat, se levanta de noche cuando todos duermen para emplear la webcam, despierta
malhumorado... Seamos más sagaces que el peligro, no podemos sentarnos a
leer cifras y cifras de niños violentados, actuemos "ya" con el niño que vive en casa
para que no sea parte de la estadística.
Técnicas contra el peligro virtual
Las técnicas que emplea el peligro cibernético es seductora, tentadora.
Quienes lo hacen se involucran a tal grado que logran convertirse en amigos de
tu hijo o hija. Les brindan confianza, llegan a conocer sus gustos, sus
conflictos consiguen sus datos personales, datos que utilizan para extorsionarlos.
Obtienen todo para estar cerca de ellos y lograr su cometido.
Que tu técnica sea equidistante a la de los delincuentes para proteger
a tu hijo en el ciberespacio. Que tu técnica sea la de mostrar a tu hijo como es
eso que hacen los delincuentes, los delincuentes que saben que no te atreverás
hacerlo, pero si lo intentas, les abras ganado terreno para proteger a tu hijo o
hija. Enséñales a los niños como se roban su identidad. Enséñales como
rescatarse si llegan a confiar en desconocidos que resultaron ser enemigos. Compárteles
que si un conflicto los aqueja y no te lo quiere contar que lo cuenten a su
corazón, a su mejor amigo pero que jamás lo cuente a un desconocido virtual por
muy amigo que se diga ser. Más vale que las técnicas para desenmascarar a la
maldad se enseñen en casa a ocultarla y poner en peligro a tu hijo o hija.
miércoles, 27 de enero de 2016
¿Porque son infelices los niños_2?
Los niños son infelices cuando recién empiezan a hablar porque los urgimos hablar como nosotros. Entre
el año y dos años urgimos al niño para
que hable claro, de corrido, articule las miles de palabras que poseemos los adultos, acciones que asustan al niño e inhibe su lenguaje. Si el niño se iniciaba a comunicar sus
primeras palabritas pues estas se van al fondo del olvido porque su corazón lo
asusto mamá o papá, así iniciamos hacer infeliz a un bebe.
Los niños son infelices porque no
sabemos escucharlos. Cuando les decimos que hablen, que nos tengan confianza,
que sabremos escucharlos... al primer intento que ellos hacen por hablar, fracturamos tanta bello
intento con infinidad de palabras que
brotan de nuestra boca. Si los niños tratan de comunicarse con nosotros lo
primero que hacemos es invadirlos con más palabras, no somos capaces de
escuchar lo que quieren decirnos, no somos capaces de quedarnos calladas o callados. Cuando un niño quiere hablar cerramos toda comunicación queriendo
ser los primeros en hablar y eso hace tremendamente infeliz a un niño.
Los niños son infelices cuando
deben obedecer a mamá o papá. Y no quiero decir con ello que se deba permitir la
desobediencia no, quiero decir que contrario a pretender que obedezcan los
niños ¿porque no elegir guiarlos?. Los niños no obedecen porque no conocen el
sentido de lo que pides o no saben cómo hacerlo o no te comprenden o no
quieren hacerlo y eso es valido para cualquier ser pensante. Los adultos obedecemos leyes, normas, reglas porque conocemos su efecto cuando son vulneradas. Pero un pequeño no obedece porque recién se inicia
a socializar y pareciera que enseñarlo a obedecer es como someterlo y sentirse
sometido aterra a cualquiera. Así que porque no en lugar de enseñarle a obedecer mejor; enseñale a reaccionar ante las instrucciones que le das, guiarlo en el arte
socializar. Es equidistante obedecer que reaccionar. Reaccionar semeja empatía. Todo dependerá de como guíes, pidas y enseñes a un niño a seguir una
instrucción.
Un niño es infeliz porque debe
respetar las normas de casa. Y no quiero decir con ello que se deban quebrantar no, deseo llevarte descubrir como enseñas las normas en tu hogar; de
manera natural, como guiando, supervisando que se cumplan, haciendo
recordatorios inmediatos si se evaden, valiéndote de tu seguridad para dar a
conocer una norma. Dejando fuera los cariños, promesas, expectativas o
justificaciones que solo debilitan las normas.
Cuando decimos que un niño no obedece o no respeta las normas delata que no sabes enseñar una norma. Los padres cometemos el error de obligar una norma, la enseñamos a gritos, bajo amenazas, titubeantes, con tremendas incoherencias, apelamos al amor o la violencia lo cual solo las vulnera.
Cuando decimos que un niño no obedece o no respeta las normas delata que no sabes enseñar una norma. Los padres cometemos el error de obligar una norma, la enseñamos a gritos, bajo amenazas, titubeantes, con tremendas incoherencias, apelamos al amor o la violencia lo cual solo las vulnera.
Bajo total
naturalidad se enseña una norma... cuando los niños las comprenden se
sienten respetados y las vuelven un hábito.
Siempre que el niño se siente
feliz, haga lo que haga, siempre abra alguien que le dirá; ¡no hagas eso! Así
llega el niño a comprender que lo que hace es malo, así conoce la infelicidad.
Un niño pensara que solo debe hacer lo que todo mundo le dice. Un adulto piensa
que debe hacer lo que todo mundo le dice que haga y así llegamos a sentir la
infelicidad. Mejor observa, súmate y ayuda a un niño en aquello que lo hace
feliz.
¿Porque son infelices los niños?
Los niños son infelices porque deben
hacer la tarea. Y no es que no se deba hacer la tarea no, se trata de conocer
el trasfondo de porque una tarea hace infeliz a un niño. Hacer la tarea hace
infeliz a un pequeño porque se inicia a familiarizar con las responsabilidades
escolares, sobre todo si es a temprana edad. Si no se inicio a mostrarle a un pequeñito cómo
es eso de responsabilizarse por él o ella con actos muy simples como
el comer solo o vestirse obvio que llegado el momento de hacer la tarea lo hará muy
infeliz porque no sabe que es eso de ser responsable. Como también lo haces infeliz cuando
lo sumerges en disyuntivas al decirle; la
escuela es bonita, vas a tener muchos amigos, te van a querer, te va
a gustar, esperanzas que albergamos en una pequeña mente... ¿y si no sucede lo que pronosticaste?
Es mejor callar y acompañar a un niño a la escuela mental, espiritual y amorosamente para no hacerlo infeliz.
Es mejor callar y acompañar a un niño a la escuela mental, espiritual y amorosamente para no hacerlo infeliz.
Los niños son infelices cuando
deben comer lo que no les agrada. ¿Porque empecinarnos en obligar a un niño a
comer? pareciera que nos importa más que el estómago este lleno y el corazón vacío.
Pareciera que nos urgiera dar alimentos tangibles al niño, dejando en el olvido
los alimentos espirituales. Pareciera que olvidamos que era un niño feliz hasta antes
de ponerle frente a él o ella un plato de comida desagradable para ellos.
Los niños son infelices porque
deben respetar a mamá o papá. Y no es que no se deba respetar a los padres, por
el contrario alabo tan divina virtud, es más comulgo con ella. Pero respetar
hace infeliz si quien lo pide no sabe respetarse y
obvio que no sabrá respetar a su hijo o hija. No hay necesidad de hacer
infeliz a un niño pidiéndole que te respete, el respeto no se pide, si sabes
respetarte sabrás respetar a tu hijo y entonces ambos entraran en una comunión
de respeto sin necesidad de exigirlo, mucho menos de describirle al niño como
es eso de respetarse. El respeto fluye por si solo.
Un niño es infeliz porque debe cuidarse.
Si!... porque le has dicho una y mil veces que se cuide. A costa de su seguridad haces infeliz a un niño y quizá en el momento que realmente enfrente algún
peligro pues simplemente se paralizara porque tantas advertencias vuelven
inseguro a cualquiera. Las múltiples recomendaciones repetidas una y otra vez como: cuídate, ¡cuidado!, ¡fíjate!, cuídate, ten cuidado… paralizan toda
alternativa de protección por el niño. Más vale dar al niño dosis equilibradas de
advertencias para su seguridad a empaparlo de miedo antes de que
algo le suceda.
Permite que tu hijo pruebe la libertad, sobre una plataforma de respeto hacia los demás. Si le permites Ser, su propio Ser será como una puerta de pulsaciones de constante felicidad porque será libre para pensar, amar y sentir por él o ella.
miércoles, 20 de enero de 2016
Estimula el pensamiento del bebe
A partir de que él bebe nace su pensamiento inicia a
florecer, hablo del pensamiento sensoriomotor y la mejor manera de estimularlo
es mediante una estimulación de 5 minutos por lo menos 2 veces a la semana con
algún juguete, articulo o material que elijas para dárselo al niño. Solo se trata de dar el juguete al bebe y
asegurarte de que: mire, toque y explore el juguete que has puesto entre sus manitas. Si
deseas que tu bebe se inicie a razonar esta es una forma muy
sencilla para iniciarlo mediante actos muy simples, que de hecho ya los hace, la diferencia estriba en que seas consciente de cómo surge el pensamiento, pensamiento que a futuro será lógico. Asegúrate que tu bebe
mire, toque y explore procurando solo darle el juguete y no aturdirlo con
palabras para no interrumpir su actividad mental. Solo percátate que; mira, toca, explora y para cuando haya concluido él bebe invítalo a charlar
contigo.
Estimula el pensamiento del niño de un año
Al año el pensamiento del niño sigue siendo
sensoriomotor, es decir se vale de la vista, tacto y el resto de sus sentidos y
para contribuir con su pensamiento la forma ideal es mediante la exploración, situación
que tu bebe hace día a día. Para estimularlo te invito a emplear las frutas.
Las frutas que consume el niño sea por la mañana, tarde o noche son excelentes
medios para estimular a tu bebe justo en el momento que las está consumiendo, aprovecha
unos 2 o 3 minutos para estimularlo y déjalo que continúe comiendo como
acostumbra. Al darle una fruta, por ejemplo una rebanada de sandía pequeña, enséñale a quitar las semillas y a comer
la pulpa de la fruta serán acciones que le demandaran al niño abrir sus
sentidos para mirar, explorar, encontrar, quitar y comer. Actos que le implican a
tu bebe infinidad de aprendizajes. Lo mismo puedes hacer con una mandarina u
alguna otra fruta que sirva para pelar.
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