miércoles, 11 de marzo de 2015

Porque los niños pequeños pueden aprender matemáticas

Existen dos razones vitalmente importantes por las cuales los niños pequeños deben aprender matemáticas. La primera es la razón obvia y menos importante: realizar matemáticas es una de las funciones más elevadas del cerebro humano, y entre todas las criaturas del mundo, solo la gente puede realizar matemáticas. Resolver matemáticas es una de las funciones más importantes de la vida pues es vital para la vida cotidiana. Desde la niñez hasta la ancianidad estamos interesados y ocupados por las matemáticas. El niño en la escuela diariamente enfrenta problemas matemáticos, como el ama de casa, el carpintero, el profesionista, el hombre de negocios o el científico espacial.
La segunda razón es más importante aun. Los niños deben aprender matemáticas a una edad más temprana debido al efecto que esto tendrá en su desarrollo físico del cerebro en sí y en el producto de ese desarrollo físico en sí, que es lo que llamamos inteligencia.
Han pasado varias décadas tratando de comprender como se desarrolla el cerebro y se ha llegado a descubrir que existen cinco puntos de vital importancia que tienen que ver con el desarrollo del cerebro.
Todo lo que Albert Einstein o Leonardo da Vinci aprendieron en la vida se introdujo en el cerebro a través de estas cinco vías por medio de las cuales oímos, sentimos, vemos, degustamos y olemos. Estas cinco vías se desarrollan con el uso. Esto quiere decir que mientras más mensajes pasen a través de la vía visual, auditiva, táctil, gustativa y olfativa más se desarrollaran estas vías y funcionaran con más facilidad. Mientras menos mensajes pasen a través de ellas, con mayor lentitud se desarrollaran y funcionaran con menos eficiencia. Si no pasa virtualmente ningún mensaje a través de éstas, no habrá virtualmente ningún desarrollo.
Cuando nace un niño sano, nace con todas estas vías. Son precisamente los impulsos de la luz, el sonido, la sensación, el olor y el gusto que pasan por estas vías las que ocasionan su desarrollo y madurez para que sean más eficientes. Este es precisamente el motivo por el cual los niños deben leer, aprender matemáticas y una docena de idiomas, el arte y el ejercicio así como las demás habilidades a la edad más temprana posible. La lectura por ejemplo se desarrolla por las vías visuales. El buen lenguaje entra por el cerebro del bebe con tanta facilidad como el balbuceo infantil. Se puede decir con seguridad que el cerebro es capaz de retener más de lo que podríamos suministrarle durante muchas vidas. Mientras más información le proporcionemos a un niño, mejor funcionara. Las matemáticas son una de las cosas más útiles que puedes proporcionar al cerebro de un niño pequeño. Si mejoras alguna función de su cerebro, mejoraras todas las funciones hasta cierto punto. 

Un niño pequeño puede aprender matemáticas

La pregunta no es…. ¿Cómo es posible para los niños pequeños poner en práctica las matemáticas instantáneas? sino mas bien…¿ Cómo es posible que los adultos, quienes hablan un lenguaje, no pueden poner en práctica las matemáticas instantáneas?
El problema es que en matemáticas hemos confundido el "símbolo"  con el "concepto", veamos cómo es esto;
Si te presentan el símbolo 5 y el concepto...
símbolo
concepto
















No hay problema alguno puesto que puedes percibir el símbolo o el concepto exitosamente del 1...

Hasta el 12 con cierto grado de confianza...
Pero a partir de esta cantidad se estará adivinando casi invariablemente pues un adulto que no ha comprendido las matemáticas instantáneas tendera a ver las cosas como cree que son, es decir solo puede ver...

Pero no es capaz de ver...

Pero no es precisamente que no pueda verlo, sucede que lo  ve, pero no puede percibirlo. Los niños pequeños si pueden si se les enseña a temprana edad el concepto de las matemáticas.
Este ejemplo lo he retomado del libro: 
como enseñar matemáticas a tu bebe de Glen Doman y Janet doman, te dejo la liga si deseas saber mas.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Enseñar a tu hijo

Para enseñar a un niño requieres del poderoso ingrediente que todos poseemos pero solo unos cuantos estamos dispuestos a dejarlo salir y lo llamo; querer, si querer enseñar a un niño es la clave de todo aprendizaje. Independientemente del rol que juegues con el niño seas mama, papa, maestra, tía, abuela, abuelo el rol no importa lo realmente trascendental se finca en querer enseñar a un niño. Cuando se está dispuesto a enseñar se abren infinidad  de alternativas para elegir adecuadamente el tipo de enseñanza que brindaras a un pequeño. Hablo de una enseñanza cotidiana, aquella que realizas sin programas académicos solo por contribuir con un niño. Enseñar a un niño desde cualquier espectro, es como dar vida al conocimiento y si va acompañado del querer, uno se siente realmente feliz por el solo hecho de contribuir con un pequeño espíritu listo para absorber aquello que engrandezca su mente y corazón.
Es frustrante y hasta triste abordar la enseñanza porque nos vemos obligados a enseñar pues el niño se ha retrasado en  su lenguaje, no lo aceptan en la escuela porque no sabe leer, no sabe sumar, restar o multiplicar o simplemente porque el niño es tremendamente hiperactivo, entonces salimos corriendo a buscar una y mil formas para solucionar el problema que aqueja una pequeña mente. Nos preocupa poderosamente que el niño se atrase o se quede rezagado del resto de sus contemporáneos pero lamentablemente esta conducta solo nos lleva a actuar por impulso, ansiedad o una tremenda ira porque el niño no aprende, tornándose un caos. Entonces, la enseñanza ya no se aborda por querer, se aborda por compromiso obligando a la otra parte y si esperas que bajo este contexto el niño aprenda permíteme decirte que será un fracaso pues quieres correr a enseñarle a una pequeña mente de la noche a la mañana, conductas que solo dejan profundos colapsos emocionales y mentales en un pequeñito.
Lo ideal es enseñar porque se desea, porque se quiere contribuir con un pequeño espíritu desde el instante de nacer. Enseñar a partir del dulce juego que invite a absorber cuantiosos conocimientos sin convertir la enseñanza en una pesada carga. Llamo enseñar; al delicioso arte de colocar alcance de un niño cuanto recurso sea capaz de nutrir su mente y corazón. Cuando alguien quiere enseñar así se encuentre en la tibia cama con su hijo le enseñara a su peque como es el leer un cuento orquestando las letras o bien estando frente a infinidad de pupitres miras la divinidad frente a ti, atentos porque quieren escucharte. A eso llamo enseñar, por el solo hecho de querer hacerlo independientemente del espacio donde te encuentres. Cuando un niño descubre un rostro adulto que quiere enseñar, abre sus sentidos de inmediato y si, a esa enseñanza le adicionas el juego para un niño sera una verdadera comunión entre la enseñanza y el aprendizaje. Si estas dispuesta a querer enseñar descubrirás un hermoso espíritu dispuesto a fusionarse contigo en el aprendizaje. Ah! Si tan solo más adultos jugáramos a enseñar a nuestros niños, estaríamos abriendo canales de genialidad en esta hermosa tierra.

Aprender jugando es divino!


Jamás tortures a una pequeña MENTE!


Para enseñar anclate a tus encantos!


miércoles, 25 de febrero de 2015

Porque los niños dominan a los padres

Cuando la energía se desborda en los niños entre los 3 y 6 años está sucediendo a la par el descubrimiento de sus emociones. Aquellas emociones que conllevan placer porque mama o papa le proveen sus deseos, o enfrenta frustraciones porque mama no le compro el juguete que miro al salir de paseo, quizá experimento una tremenda alegría cuando vio llegar a papa a casa o quizá le dijeron que la llevarían al cine y de pronto se cancelo la salida dejándola con tremenda rabia  porque no se cumplieron sus expectativas. Las emociones son versátiles y llevan a un niño a experimentar cuantiosos aprendizajes emocionales. Aprendizajes donde los padres juegan un papel determinante pues ya sea que contribuyan con el niño ayudándole familiarizarse con ellas, tal vez las reprima en su hijo sin percatarse de ello o quizá se deja dominar por las emociones de su pequeño, de todo puede suceder con las emociones, sean del niño o de los padres. Lo significativo de las emociones es aprender a familiarizarse con ellas, esa es realmente la tarea cuando de lidiar con ellas se trata, sobre todo con aquellas que generan insatisfacción como la ira, la cual llega a ser tan poderosa en tu hijo o en ti que si no se equilibra a tiempo el niño llega a dominarte sobre todo entre los 6 y 10 años.  Cuando se ha perdido el control de un hijo, es más cómodo etiquetarlo como niño travieso, latoso e incluso llegas a pensar que así son los niños. Conductas que lesionan tanto a niños como adultos. Quizá ya has hecho intentos por mejorar su conducta pero se te han agotado las salidas o no sabes que hacer y ante tal situación terminas siendo dominada o dominado por el niño. Si este tipo de conductas fueran pasajeras uno diría; -bien no importa, ya se le pasara-, pero no es así pues el niño terminara siendo un adulto dominante, agresivo o violento. ¿Y por qué sucedió esto? ¿En qué momento perdiste la capacidad de guiar a tu hijo?. Permíteme decirte que surgió cuando el niño recibió la ira y no supo que hacer con ella, y con tal de no mirar sufrir a tan pequeño cuerpecito preferiste proveerle de todo, cuando digo todo, hablo también de ti, ahí se inicio el problema pues  no te atreviste a mostrarle cómo funcionan  una norma, aquellas normas que equilibran las emociones. Cuando un niño sabe cómo funcionan las normas en casa, sabe comulgar con ellas, aun cuando se frustre se ajustara a las normas de casa. Por ejemplo cuando dices; "no", ante un deseo que no puede ser cubierto, la ira lo hará  explotar, pero si sabe que que hay normas en casa, lo aceptara, ese será su reto. ¿Que duele mirar a un niño sufrir? Claro que duele, quizá más a ti que  al niño, pero una norma mostrada a tiempo evitara que caigas en el dominio del niño, sin perder de vista que no es por controlarlo, es en vía de llevarlo a familiarizarse con sus emociones mediante una norma y la delgada línea es no caer en el papel de dominar al niño. El valor de las normas funcionan cuando el adulto toma el control de cualquier situación desestabilizante pues si permites que el niño tome el control, le abras permitido controlarte. Veamos como lo hace el niño;¡Ándale, si,-cómpramelo-,-por favor-, -ya no te quiero-, -eres mala-, -fea-,-le voy a decir a mi  papa-,-te odio- pedimentos de un niño que fácilmente se van incrementando cual larga lista de deseos, es como si midieran  fuerzas entre tú y el niño. Ceder ante este tipo de situaciones solo agrava la conducta del niño pues se adiestra y multiplica sus habilidades para dominarte. Él porque dominan los niños a un padre o una madre, como lo he dicho anteriormente tiene que ver con la falta de dominio de las emociones, con la falta de seguridad de lo que dices a un niño, los titubeos a la hora de inculcar una norma o el descuido por responder a la ligera, conductas que reflejan un tremendo descontrol emocional. Por un lado los padres sin percatarse lesionan al niño y terminan siendo dominados por él y por otro lado el niño engrandece paulatinamente su ego y termina siendo un tirano. Lo grave de esta situación es que el niño saldrá de casa y rebotara con su entorno pues no será fácilmente aceptado, afuera el peso de las normas es una realidad o bien termina uniéndose a pequeños grupos de niños violentos, pero aun así el problema continúa si no se detiene a tiempo. El que hacer lo describiré en una sola línea: “recupérate frente a tu hijo” tú y yo sabemos cómo se hace, solo hace falta no evadir la situación.