lunes, 20 de abril de 2015

Cuando enseñas numerosidad al niño, le enseñas a razonar

Para un preescolar es vital acercarlo al concepto de numerosidad. Si, de numerosidad, es decir  a comprender y razonar las clases que se pueden presentar entre subgrupos mediante el numero. Como siempre expreso, no enseñes a memorizar numero al niño, mejor enséñale a razonarlo. Esta edad es fabulosa para llevar al pequeñito a encontrarse con el número mediante la numerosidad. Para ello hagan colecciones de clases empleando sus propias prendas. Sea que lo hagan con los calcetines, playeras, vestidos, pantalones, lo que decidas estará bien. Por ejemplo una tarde de acomodar la ropa en el closet, que tal que pides al niño doblar calcetines, obvio que se darán clases de una u otra manera, pues no doblara calcetines de colores distintos. Observas como se da numero, clase y además no solo será un calcetín será un conjunto de calcetines que se convierten en numerosidad. De tal forma no segmentas la noción de numero y lo llevas a comprender la cantidad de prendas que tiene el niño, la familia, etcétera.  Esta misma actividad la puedes volver hacer pero ahora quizá sea con artículos de la alacena e incluso mediante la recolección de hojas, flores, piedras, conchas, etcétera, buscando siempre generar clases que lo lleven a comprender la numerosidad. Por ejemplo tres hojas verdes y tres hojas amarillas, juntas hacen seis hojas ahí tienes la numerosidad.

miércoles, 15 de abril de 2015

Orientación espacial de la lectura

De izquierda a derecha, de arriba hacia abajo. ¿Cómo saber que es esa y no otra la orientación espacial de la lectura?  Como descubre un niño que esa es la forma correcta que lo llevara a leer palabras, frases u oraciones  que le darán un significado X. Pues sucedió cuando el niño te vio leer una revista, el periódico o textos e incluso cuando le leías un cuento, si es que lo acostumbras. Así es como suceden los primeros aprendizajes de la lectura en el niño, se va percatando de manera significativa como mueves la cabeza de  izquierda a la derecha, como mueves los ojos de un lado al otro,  cómo entonas la voz, cómo haces énfasis en ciertas oraciones, frases o palabras.  Es decir todo aquel movimiento, gesticulación, acto o ademan que acompañe a la lectura que hagas al niño, él se lo apropiara y quizá no te percates de ello pero estarás iniciándolo a leer, así sea al año de edad e incluso a los once años o mas. Ahora hace falta lo más significativo del pensamiento: los conceptos (izquierda-derecha) quizá el niño aun desconozca el significado de izquierda o derecha, arriba, abajo, a un lado, al otro y es aquí donde reside la tarea más significativa de un adulto para estimular el pensamiento del niño en materia de aprender a leer y escribir. Por ello cuando el niño asiste al maternal, preescolar o primaria, observas que le dan actividades de lateralidad (izquierda- derecha) espacio ( arriba-abajo) porque están brindándole a tu hijo los conceptos básicos para aprendizajes más complejos como es el leer y escribir. Pero si no llegases a observar este tipo de estimulación, es importante que en casa lo estimules por cuenta propia pues la adquisición de este aprendizaje será necesaria ya sea para el aprendizaje de las matemáticas o para el proceso de leer y escribir. Por otro lado la orientación espacial es un requisito básico para la escritura. Tal vez te has percatado que tu hijo cuando se inicia a escribir se va hacia abajo, o hacia arriba o no sigue una línea recta, pues bien, uno de los motivos es la falta de noción espacial pero muy en especial la falta de psicomotricidad fina. Por ello también se precisa estimularlo de forma independiente en casa en esta área. Un requisito mas que le demandara al niño aprendizaje de leer sera el retorno de la mirada de derecha a izquierda para continuar con la lectura. Es decir su cerebro deberá ser capaz de retornar al renglón paralelo hacia abajo y continuar con la orientación inicial, es decir de izquierda a derecha. Un adulto
tiene perfectamente concebido el proceso de leer y  muchas veces no nos detenemos a mirar estos detalles que son significativos para el aprendizaje de la lectura  generando quizá prejuicios inconscientes hacia el niño, como exigirle que lea bien, regañarle por no leer correctamente o pedirle que ponga atención quizá nos atrevemos a decirle: –fíjate dónde vas–  Pero no se trata de que se fije, o que no esté atendiendo se trata de un proceso complejo que está enfrentando el niño. Solo observa cuando un niño se inicia a leer, su actitud es de interés, dispuesto, de gran apertura pero ante la primera llamada de atención o reclamo porque no sabe se tensa de inmediato  y si su cerebro estaba sereno, relajado desarrollando canales de comprensión este tipo de situaciones lo paralizaran dejándolo con miedo, rechazo a leer, titubeante al emitir su lectura o llanto y si sigo me voy a enojar. Porque lamento que dañemos tan lindos cerebros. Allá arriba en la cabecita de un peque solo espera aprender, jamás imagina que leer se convierta en una tortura, pero bien retornare a la cordura. Sabedora de cuál es el camino  que deberá atravesar un niño para comprender el acto de leer  lo ideal es estimularlo partiendo de la  orientación espacial. Hazlo como una actividad de reforzamiento a la lectura. Acostumbra a leerle cuentos de acuerdo a su edad. Cuando le pidas leer al niño apóyale uniéndote a su ritmo de lectura, señalándole con tu dedo la dirección de los textos y si se traba en algún momento, ayúdale leyéndole la palabra completa, no se la fracciones para que su cerebro encuentre el significado rápido de la siguiente palabra. De esta manera la lectura fluirá más rápido y empezara a brotar casi instantáneamente pues el niño se encontró con un adulto que contrario a bloquearlo lo apoyo.

Un niño deberá comprender para escribir

Si un niño escribe así, no significa que no sepa escribir. Su cerebro esta ubicándose en un espacio, un tiempo, y por si fuera poco deberá comprender el convencionalismo de las letras.

Aprender a escribir es una verdadera hazaña

Si un niño escribe así, nos es porque este mal, no. Significa que su cerebro se esta apropiando de eso que llamamos: espacios, tipos de letras, ortografía, sin salirse del renglón múltiples sucesos están sucediendo en su cerebro, solo dale tiempo y estímulos para llegar al aprendizaje de la escritura correcta.

El valor de la lectura

Un verdadero suceso sucede al niño, cuando  descubre el valor de la lectura

lunes, 13 de abril de 2015

La independencia cultiva la autoestima

Cultivar la autoestima de los 4 años en adelante realmente es significativo para toda la vida de un niño o niña. Pues ahora se inicia tomar verdadera conciencia de sus emociones y la mejor manera de contribuir con él o ella es fomentándolas, veamos cómo. Por ahora el preescolar o el niño de primaria ya tienen sus primeras responsabilidades, como las tarea o sus primeros cuidados personales, puedes retomar alguno de ellos para afianzar su autoestima. Por ejemplo, si son las tareas, cultiva la responsabilidad para hacerla en una hora determinada, un espacio y contribuyendo con él de vez en cuando. No fractures este tipo de hábitos para que tu hijo conozca el valor de la disciplina e independencia. Si el niño aprende a ser independiente en casa, en la escuela lo proyectara y se sentirá tan bien que sus amiguitos querrán ser como él pues su autoestima es segura y confiada. Jamás lo devalúes ante esta actividad un solo acto que lo minimice, minimiza su autoestima. Por otro lado si decides retomar alguna tarea de casa como su aseo personal, el cepillado de dientes, vestirse, ponerse los zapatos, lavarse las manos, etcétera, contribuirá de igual manera con su autoestima, pues toda tarea hogareña que  realice el niño en casa le brindara al niño confianza e independencia y cuando este en otros entornos solo no se quedara mirando o esperando a que lo ayuden, sabrá atenderse por sí mismo. Eso es cultivar la autoestima desde una plataforma de independencia. 

Cultiva la autoestima en niños de 2 a 4 años

Cultivar la autoestima en niños de 2 a 4 años te demandara altísima percepción, intuición y verdadera conciencia. Tres factores que bien se pueden convertir en una tarea afectiva de vida diaria entre tú y el niño de esta edad. Para ello te propongo que enseñes al niño a lidiar con su vida afectiva ahora que está tomando conciencia de su “yo” y para ello retomemos la terquedad, articulo que ya te he compartido en otro post. Cuando el niño te diga, no, ante cualquier situación de la vida diaria, permítele que evoque toda su terquedad o ira, pero sin dejarlo que te agreda, y lo más importante: toma verdadera conciencia de tu actitud, para no mezclarte en su escenario de ira. Se intuitiva al elegir las palabras que emplearas para calmarlo, sin engaños o violencia. Si es un "no", es un "no", exento de titubeos o amenazas. Deberá ser un no normal y seguro. Percibe con nitidez que le está molestando al niño y déjalo por el tiempo que consideres prudente experimentar su terquedad. Darle unos espacios para encontrarse con su “yo” a sabiendas que está solo en su terquedad, mirando a mama fuera de ella, lo hará reaccionar de inmediato. No caigas en el error de terquear con el niño o la niña pues afectara a ambos su vida afectiva. Cultiva tu actitud para realmente dejar semillas de autoestima en tu hija o hijo.