Para un preescolar
es vital acercarlo al concepto de numerosidad. Si, de numerosidad, es decir a comprender y razonar las clases que se
pueden presentar entre subgrupos mediante el numero. Como siempre expreso, no
enseñes a memorizar numero al niño, mejor enséñale a razonarlo. Esta edad es
fabulosa para llevar al pequeñito a encontrarse con el número mediante la
numerosidad. Para ello hagan colecciones de clases empleando sus propias
prendas. Sea que lo hagan con los calcetines, playeras, vestidos, pantalones,
lo que decidas estará bien. Por ejemplo una tarde de acomodar la ropa en el
closet, que tal que pides al niño doblar calcetines, obvio que se darán
clases de una u otra manera, pues no doblara calcetines de colores
distintos. Observas como se da numero, clase y además no solo será un calcetín
será un conjunto de calcetines que se convierten en numerosidad. De tal forma
no segmentas la noción de numero y lo llevas a comprender la cantidad de
prendas que tiene el niño, la familia, etcétera. Esta misma actividad la puedes volver hacer
pero ahora quizá sea con artículos de la alacena e incluso mediante la
recolección de hojas, flores, piedras, conchas, etcétera, buscando siempre
generar clases que lo lleven a comprender la numerosidad. Por ejemplo tres hojas verdes y tres hojas amarillas, juntas hacen seis hojas ahí tienes la numerosidad.
lunes, 20 de abril de 2015
miércoles, 15 de abril de 2015
Orientación espacial de la lectura
De izquierda a
derecha, de arriba hacia abajo. ¿Cómo saber que es esa y no otra la orientación
espacial de la lectura? Como descubre un
niño que esa es la forma correcta que lo llevara a leer palabras, frases u
oraciones que le darán un significado X.
Pues sucedió cuando el niño te vio leer una revista, el periódico o textos e incluso cuando le leías un cuento, si es que lo acostumbras. Así
es como suceden los primeros aprendizajes de la lectura en el niño, se va
percatando de manera significativa como mueves la cabeza de izquierda a la derecha, como mueves los ojos de un
lado al otro, cómo entonas la voz, cómo
haces énfasis en ciertas oraciones, frases o palabras. Es decir todo aquel movimiento,
gesticulación, acto o ademan que acompañe a la lectura que hagas al niño, él se
lo apropiara y quizá no te percates de ello pero estarás iniciándolo a
leer, así sea al año de edad e incluso a los once años o mas. Ahora hace falta lo más significativo del
pensamiento: los conceptos (izquierda-derecha) quizá el niño aun desconozca el
significado de izquierda o derecha, arriba, abajo, a un lado, al otro y es aquí donde reside la tarea más
significativa de un adulto para estimular el pensamiento del niño en materia de
aprender a leer y escribir. Por ello cuando el niño asiste al maternal,
preescolar o primaria, observas que le dan actividades de lateralidad
(izquierda- derecha) espacio ( arriba-abajo) porque están brindándole a tu hijo
los conceptos básicos para aprendizajes más complejos como es el leer y escribir.
Pero si no llegases a observar este tipo de estimulación, es importante que en
casa lo estimules por cuenta propia pues la adquisición de este aprendizaje será
necesaria ya sea para el aprendizaje de las matemáticas o para el proceso de
leer y escribir. Por otro lado la orientación espacial es un requisito básico
para la escritura. Tal vez te has percatado que tu hijo cuando se inicia a
escribir se va hacia abajo, o hacia arriba o no sigue una línea recta, pues
bien, uno de los motivos es la falta de noción espacial pero muy en especial la
falta de psicomotricidad fina. Por ello también se precisa estimularlo de forma
independiente en casa en esta área. Un requisito
mas que le demandara al niño aprendizaje de leer sera el retorno de la mirada de
derecha a izquierda para continuar con la lectura. Es decir su cerebro deberá
ser capaz de retornar al renglón paralelo hacia abajo y continuar con la
orientación inicial, es decir de izquierda a derecha. Un adulto
tiene perfectamente concebido el proceso de
leer y muchas veces no nos detenemos a mirar
estos detalles que son significativos para el aprendizaje de la lectura generando quizá prejuicios
inconscientes hacia el niño, como exigirle que lea bien, regañarle por no leer correctamente o pedirle que ponga atención quizá nos atrevemos a decirle: –fíjate dónde vas– Pero no se trata de que se fije, o que no esté atendiendo se trata de un
proceso complejo que está enfrentando el niño. Solo observa cuando un niño se
inicia a leer, su actitud es de interés, dispuesto, de gran apertura pero ante
la primera llamada de atención o reclamo porque no sabe se tensa de
inmediato y si su cerebro estaba sereno,
relajado desarrollando canales de comprensión este tipo de situaciones lo paralizaran dejándolo con miedo, rechazo a leer, titubeante al
emitir su lectura o llanto y si sigo me voy a enojar. Porque lamento que
dañemos tan lindos cerebros. Allá arriba en la cabecita de un peque solo espera
aprender, jamás imagina que leer se convierta en una tortura, pero bien
retornare a la cordura. Sabedora de cuál es el camino que deberá atravesar un niño para comprender
el acto de leer lo ideal es estimularlo
partiendo de la orientación espacial. Hazlo
como una actividad de reforzamiento a la lectura. Acostumbra a leerle cuentos
de acuerdo a su edad. Cuando le pidas leer al niño apóyale uniéndote a su ritmo
de lectura, señalándole con tu dedo la dirección de los textos y si se traba en
algún momento, ayúdale leyéndole la palabra completa, no se la fracciones para que su cerebro encuentre
el significado rápido de la siguiente palabra. De esta manera la lectura fluirá
más rápido y empezara a brotar casi instantáneamente pues el niño se encontró con
un adulto que contrario a bloquearlo lo apoyo.
Un niño deberá comprender para escribir
Si un niño escribe así, no significa que no sepa escribir. Su cerebro esta ubicándose
en un espacio, un tiempo, y por si fuera poco deberá comprender el convencionalismo de las letras.
Aprender a escribir es una verdadera hazaña
Si un niño escribe así, nos es porque este mal, no. Significa que su cerebro se esta apropiando de eso que llamamos: espacios, tipos de letras, ortografía, sin salirse del renglón múltiples sucesos están sucediendo en su cerebro, solo dale tiempo y estímulos para llegar al aprendizaje de la escritura correcta.
lunes, 13 de abril de 2015
La independencia cultiva la autoestima
Cultivar la autoestima de los 4 años en adelante realmente es significativo para toda la
vida de un niño o niña. Pues ahora se inicia tomar verdadera conciencia de sus emociones
y la mejor manera de contribuir con él o ella es fomentándolas, veamos cómo.
Por ahora el preescolar o el niño de primaria ya tienen sus primeras
responsabilidades, como las tarea o sus primeros cuidados personales, puedes
retomar alguno de ellos para afianzar su autoestima. Por ejemplo, si son las
tareas, cultiva la responsabilidad para hacerla en una hora determinada, un
espacio y contribuyendo con él de vez en cuando. No fractures este tipo de hábitos para que tu hijo conozca el valor de la disciplina e independencia. Si el niño aprende a ser independiente
en casa, en la escuela lo proyectara y se sentirá tan bien que sus amiguitos querrán ser como él pues su autoestima es segura y confiada. Jamás lo devalúes ante esta actividad un solo acto que lo minimice, minimiza su autoestima. Por otro lado si decides retomar alguna tarea de casa como su aseo personal, el cepillado de dientes, vestirse, ponerse los
zapatos, lavarse las manos, etcétera, contribuirá de igual manera con su autoestima, pues toda tarea hogareña que realice el niño en casa le brindara al niño confianza
e independencia y cuando este en otros entornos solo no se quedara mirando o
esperando a que lo ayuden, sabrá atenderse por sí mismo. Eso es cultivar la autoestima
desde una plataforma de independencia.
Cultiva la autoestima en niños de 2 a 4 años
Cultivar la
autoestima en niños de 2 a 4 años te demandara altísima percepción, intuición y
verdadera conciencia. Tres factores que bien se pueden convertir en una tarea
afectiva de vida diaria entre tú y el niño de esta edad. Para ello te propongo
que enseñes al niño a lidiar con su vida afectiva ahora que está tomando
conciencia de su “yo” y para ello retomemos la terquedad, articulo que ya te he
compartido en otro post. Cuando el niño te diga, no, ante cualquier situación
de la vida diaria, permítele que evoque toda su terquedad o ira, pero sin
dejarlo que te agreda, y lo más importante: toma
verdadera conciencia de tu actitud, para no mezclarte en su escenario de
ira. Se intuitiva al elegir las palabras que emplearas para calmarlo, sin
engaños o violencia. Si es un "no", es un "no", exento de titubeos o amenazas. Deberá
ser un no normal y seguro. Percibe con nitidez que le está molestando al niño y
déjalo por el tiempo que consideres prudente experimentar su terquedad. Darle
unos espacios para encontrarse con su “yo” a sabiendas que está solo en su
terquedad, mirando a mama fuera de ella, lo hará reaccionar de inmediato. No
caigas en el error de terquear con el niño o la niña pues afectara a ambos su
vida afectiva. Cultiva tu actitud para realmente dejar semillas de autoestima
en tu hija o hijo.
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