viernes, 10 de agosto de 2012
disfruta la mente
Que padre o que madre no llega a
pensar, hasta agotar sus fuerzas, pensando en el bienestar de la familia,
pensando en los hijos, pensando en el esposo, y así se la pasa pensando, solo
pensando. Soy madre y sé lo que hablo, por ello hoy te comparto una manera
sencilla de disfrutar tu mente, solo abre sentidos a lo que digo:
No trates de detener la mente. Es una parte natural de ti; enloquecerás si
tratas de detenerla. Sería como un árbol
tratando de impedir que le crecieran hojas; las hojas son naturales para él.
Entonces, el primer consejo: no
trates de detener tu pensamiento; está perfectamente bien.
El segundo consejo: el solo hecho de
no detenerla no es suficiente; hay que disfrutarla. ¡Juega con ella! Es hermoso.
Jugando con ella, disfrutándola, dándole la bienvenida, comenzarás a
estar más alerta, más al tanto de ella.
Esta toma de consciencia llegará de una manera muy indirecta; no será un
esfuerzo llegará de una manera muy indirecta; no será un esfuerzo por tomar
consciencia. Cuando tratas de tomar
consciencia, la mente te distrae y te molestas con ella. Sientes que es una mente que se la pasa
parloteando constantemente, quieres estar en silencio y no te lo permite, así
que comienzas a sentir a la mente como un enemigo.
Eso no es positivo; es dividirte en
dos. Entonces tú y la mente se vuelven
dos y surge el conflicto y las fricciones.
Y toda fricción es suicida porque es perder energía sin necesidad. No tenemos tanta energía como para
desperdiciarla en pelear contra nosotros mismos. Esa energía debe usarse para la alegría.
Por ello, comienza a disfrutar el
proceso del pensamiento. Sólo observa
los matices de los pensamientos, los giros que toman, cómo una cosa lleva a la
otra, cómo se enganchan unos con otros.
¡Es un verdadero milagro que observar!
Un pequeño pensamiento puede llevarte al final más alejado, y si
observas no verás ninguna relación entre uno y otro.
Disfrútala, deja que se convierta en
un juego; juégalo deliberadamente te sorprenderás: a veces sólo disfrutándolo
encontrarás pautas hermosas. De repente
encontrarás que un perro está ladrando y no está surgiendo nada en tu mente, no
origina ninguna cadena de pensamientos.
El perro sigue ladrando y ti sigues escuchando y no surge
pensamiento. Surgirán pequeñas
discontinuidades… pero no tendrán futuro.
Llegan por sí solas y cuando vienen son hermosas. Y justo en esos pequeños huecos empezarás a
observar al observador, pero eso será natural.
Nuevamente empezarán los pensamientos y los disfrutarás. Hazlo con tranquilidad, tómalo con
calma. La consciencia llegará a ti pero
llegará indirectamente.
Observar, disfrutar, dejar a los
pensamientos jugar su papel, es tan hermoso como ver al mar con sus millones de
olas. La mente también es un mar y los
pensamientos son olas. No obstante, la
gente va y disfruta de las olas del océano y no disfruta de las olas de su
consciencia.
jueves, 9 de agosto de 2012
la boquita
El aprendizaje inicia por la boca. Y ahora tu bebe a partir
de que nace ira conociéndolo todo mediante ella. Miraras que todo se lo lleva a la boca, pues
es un reflejo muy normal que busca
indagar, explorar, conocer. Así que; es
momento para tenerle a su alcance juguetitos especiales para jugar sean de
esponja, sean de plástico u otros materiales exentos de riesgos para su
boquita. Y una recomendación muy importante; una vez que han sido explorados,
asegúrate de retirarlos de su vista, para no provocarle contaminación
visual…saludos
mirando a papa/mama
Aun cuando ya eres el héroe o heroína de tu bebe, mirarte desde las alturas, será una esplendida sensación. Así que solo se trata de elevar y bajar a tu bebe suavemente para mirarte desde diferentes planos. Solo te recomiendo que al elevarla o bajarla no lo hagas con brusquedad, para no generarle vacios en el estomago, o dicho en otras palabras, sensaciones desagradables. Es tan simple como arriba – abajo, arriba – abajo…esta simpleza de actos bastaran para acercar a tu bebe al rostro de su héroe…. J
sentirse aceptado
El adolescente
concede una gran importancia a percibirse y ser visto como un individuo
socialmente integrado y quiere evitar, a toda costa, ser señalado como alguien
aislado, así que acepta y busca voluntariamente su pertenencia a un grupo. El
grupo puede imponerle actividades y normas que no siempre le permiten discutir,
o que son claramente contrarias a sus propios criterios de conducta. Así, enfrenta
un conflicto entre la necesidad de pertenecer a un grupo y la disonancia
normativa o dicho en otras palabras; aunque
no le agraden las normas del grupo las
acepta. Esto se convierte en un conflicto personal que, cuando se ve
obligado a no seguir las normas del grupo, vuelve a provocar el aislamiento y
la soledad, y por lo tanto crea una fuerte creencia de que es incapaz de hacer
amigos/as; y si se ve obligado a inclinarse al grupo, provoca dependencia, sumisión
y a veces indefensión.
Efectivamente, si el
conflicto termina inclinándose a favor del grupo, el chico/a debe someterse a
un tipo de microcultura con normas en las que no cree, porque no ha participado
en ellas. Aparecen entonces problemas de sumisión, dependencia e inseguridad
frente a los demás, a los que percibe como verdaderamente integrados y seguros
de sí mismos/as. La integración social en los grupos de adolescentes no es un
asunto fácil, ni depende exclusivamente de las habilidades sociales
individuales de los chicos/ as; la microcultura de los mismos, está compuesta
por un conjunto de normas, ritos, convenciones, creencias y hábitos de
comportamiento que incide de una forma muy importante en que el proceso de
integración del adolescente. Una minoría de ellos, no están satisfechos o, al
menos, encuentran fría y poco satisfactoria su relación con los compañeros/ as.
De entre éstos/as, algunos se sienten verdaderamente aislados y tienen
dificultades para hacer y mantener amigos, por distintas razones, que
normalmente no son reconocidas.
La falta de amigos/as
o el fracaso repetido por lograr un grupo social cercano, provoca sentimientos
de inseguridad e inestabilidad social, lo que afecta a la autoestima,
devolviendo al chico/a una imagen de sí mismo/a deteriorada o empobrecida.
Ser ignorado/a,
percibirse como un individuo sin amigos o aislado puede llegar a ser más
doloroso que cualquier otro problema académico. Los/las adolescentes dedican
una parte importante de sus esfuerzos a hacer y mantener la amistad o, al
menos, a formar parte gregariamente de un grupo, aunque para ello haya que
renunciar a los intereses propios o a los valores personales.
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