martes, 11 de junio de 2019

Características motrices del niño de un año


Desde el punto de vista del desarrollo, el primer cumpleaños representa más que una etapa culminante, una etapa intermedia. El niño de un año gatea, y por lo común, con gran presteza. Puede hacerlo sobre manos y rodillas o en cuatro pies a la manera plantígrada pero pese a su pericia en el gateo no puede resistir el impulso de levantarse sobre los pies y una vez que ha adoptado la actitud plantígrada, ya casi está listo para pararse por sus propios medios. Puede lograr pararse sin ayuda, pero ordinariamente no logra un equilibrio estable hasta cuatro semanas después. Por ahora se desplaza de costado, agarrándose a algún sostén, camina sí, pero con apoyo. Sus modos de prensión son similares a la destreza del adulto. Su prensión fina es hábil y precisa y casi posee la facultad de soltar las cosas voluntariamente. El componente de flexionar o asir con las manos esta compensada con el soltar, este control le permite soltar una pelota con ademan de lanzamiento. Él bebe de un año muestra una naciente apreciación de la forma y el número, revela una perceptividad especial para colocar cubos dentro de un recipiente, empieza a geometrizar el espacio y es capaz de poner un objeto sobre otro momentáneamente. Su orientación manual respecto de las relaciones espaciales le permite meter y sacar objetos pequeños de un recipiente. Su conducta adaptativa refleja una nueva sensibilidad para los modelos imitativos con lápiz y papel. Muestra progresos en el juego social con la pelota bajo el estímulo de dame -  toma.

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