miércoles, 18 de febrero de 2015

Pensamiento infantil

Si de preparar el pensamiento del peque se trata, es vital que lo inicies sin memorizar, inicialó a explorar, indagar, analizar en concreto a ser espontáneo al pensar.

Psicomotricidad infantil

Cuando los movimientos de las manitas se le dificultan al peque como grandes segmentos de su cuerpo, contribuye con él estimulándolo por lo 3 veces por semana de manera constante y adecuada. 

No forces al niño a hablar

Si tu hijo presenta problemas de lenguaje, no cometas el error de urgirlo para que hable bien. Vale más estimularlo en casa para no crear en él rechazo a hablar o ira porque le pides que hable bien.

Problemas de aprendizaje

La primera infancia sucede durante los tres primeros años de vida y poner especial atención al desarrollo del niño para estimularlo es de vital importancia de tal manera que; cuando decidas ingresarlo a la escuela cuente con los recursos necesarios para adaptarse satisfactoriamente a ella de lo contrario te verás en serios problemas al percatarte que el niño no habla, no controla esfínteres, quizá este muy apegado a ti o presenta atrasos de otra índole de desarrollo. Los problemas de aprendizaje durante la primera infancia generan retrasos escolares proyectándose en el rendimiento académico del niño, además de los problemas asociados al fracaso escolar se suelen añadir otros relacionados con el autoconcepto, la autoestima, problemas emocionales, de comportamiento o de adaptación. La detección a tiempo y  el tratamiento de las dificultades de aprendizaje contribuyen con niños y niñas a mejorar sus capacidades de aprendizaje a lo largo de su desarrollo. Reeducar algo que no fue bien aprendido en su momento resulta más complicado y costoso, por lo que es vital que estar alerta tempranamente respecto al desarrollo de tu hijo para no lamentarlo o entrar en ansiedades innecesarias. A continuación te enlisto algunos problemas de conducta o aprendizaje que suelen ser reportados por la escuela:
Actividad motriz: Un problema motor que se llega a presentar  desde que el niño nace y las pautas para detectarlos reside en observar los movimientos corporales del bebe. Hablo de los movimientos de cabeza, tronco, brazos, piernas, brazos, dedos, pies, etc. Si detectas que al niño presenta un mínimo de actividad o casi nada en algunas de las extremidades mencionadas estamos hablando de  un problema motor. También se llegan a presentar problemas durante la marcha como pérdida del equilibrio constante, se va de lado etc. O bien suelen presentarse a nivel motricidad fina sobre todo cuando el niño se inicia a escribir.
Atención: El bajo umbral de concentración o dispersión sobre todo cuando el niño ya tiene cuatro o  cinco ya es considerado como un problema. Antes de esta edad el niño aun se encuentra en la etapa exploratoria y es normal su dispersión.
Área matemática: problemas en seriaciones, inversión de cifras, reiterados errores en el cálculo son los principales problemas que se llegan a presentar en un niño en edad preescolar o primaria y la forma más simple de detectarlos es mediante la suma, la resta o la multiplicación. Si el niño no comprende estas operaciones significa que no ha asimilado los conceptos abordados anteriormente.
Lenguaje: Si el niño trastrabillea al hablar, no pronuncia bien las palabras, su vocabulario es muy corto o bien le cuesta trabajo pronunciar algunas letras todos ellos son problemas que se presentan entre el año y seis años de edad.
Sociabilidad: Si observas en el niño inhibición participativa, escasa habilidad social, agresividad, temores, miedos el niño está refiriendo problemas de socialización.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Por el solo hecho de nacer, pertenecemos a este mundo

Imagina lo que sucede con la socialización: intercambio de pensamientos, sincronía, atención grupal, autoestima, agilidad mental y corporal, placer por compartir, reconocimiento de papa o mama. Cuando el niño descubre esto se siente parte de este mundo.

La condición social no impide socializar

La condición social no es un impedimento para socializar. Cuando brota la palabra en un peque de todo puede suceder.

Armonía infantil

Rostros, caracteres, personalidades, conductas, todo, absolutamente todo este bagaje de comportamientos se armonizan cuando de socializar se trata. Y el arte de convivir se observa cuando un niño es capaz de involucrase en ese gran mundo de personalidades donde se gestan las relaciones que duraran por el resto de sus vidas.

El arte de convivir lo llamo: socializar

La socialización se inicia a temprana edad mediante la imitación de gestos, sonidos o movimientos que papa o mama enseñan al niño cómo decir adiós, mandar besitos, aplaudir, etc. acciones que inician a un niño a socializar. Una vez que surge el lenguaje entre  el año y dos años el niño realiza sus primeros intercambios de palabras dando pie a las primeras relaciones. A esta edad las relaciones se encuentran limitadas pues aun no existe un intercambio de palabras o sucesos. El niño inicia a percatarse de sus iguales, pero aun no es capaz de compartir sus juguetes, mucho menos de involucrarse en un juego grupal. Situación muy natural debido a su egocentrismo, pues piensa que su mundo gira alrededor de él, es decir es el centro del todo. Es a partir de los tres años cuando la palabra ya se encuentra más estructurada, el niño es capaz de compartir su vida interior pues ha descubierto como comunicarse. Pero cuales son los beneficios de  socializar en un niño? Sucede de todo; un cambio interior, que lo lleva a la reflexión, comprensión de lo que sucede en el  intercambio de palabras a medida que se relaciona, descubre que es capaz de interiorizar la palabra, desarrollar un amplio bagaje de comunicación, descubre a sus iguales, nuevas formas de relacionarse lo cual le causa placer. Además las relaciones que establece fomentan en él seguridad y confianza pues se sabe aceptado. Pero la habilidad para relacionarse en un niño no surge de la noche a la mañana, es una situación que va surgiendo en el hogar a través de los padres quienes son el referente de toda socialización. Un niño que a temprana edad tiene suficientes contactos con niños de su edad, similar u otros adultos desarrollara mayores habilidades para relacionarse, contrario a un niño que ha permanecido en casa con un mínimo de contactos en su exterior. Para estos pequeñitos les resulta tremendamente difícil relacionarse pues su entorno les ha limitado esta capacidad y cuando se trata de establecer contactos con otros niños les genera ansiedad o rechazo, conductas que limitan su socialización. Es real que un niño o una niña tendrá que involucrarse en una vida escolar, social o cultural y será entonces cuando se agudice su adaptación a ellas a falta de socialización, todo dependerá del carácter del niño y del como los padres contribuyen con él o ella para llevarlo a socializar con su entorno. Los beneficios de socializar para un niño le dejan infinidad de experiencias tanto afectivas como cognitivas. Después de los tres años surgirán los monólogos, como parte de las relaciones,  es decir el niño habla para sí mismo, favoreciendo ampliamente su pensamiento pues esta introyectando imágenes, hechos o acciones, además su lenguaje se desarrolla a mayor velocidad y amplia considerablemente su vocabulario. Más tarde entre los cuatro y seis años cuando el niño ya es capaz de jugar con otros, inicia un intercambio de pensamientos. Cuando miras que tu pequeño está hablándose para sí mismo y a la vez esta interaccionando con otros, te habla de un pensamiento que está deleitándose con su propio juego y el juego de los demás. Al socializar, un niño aprende el arte convivir con otros, situación que durara por resto de su vida.  

miércoles, 28 de enero de 2015

Problemas de conducta

Los problemas de conducta de un niño en la escuela, tienden a ser resueltos si se les aborda desde casa o bien desde la escuela. Desde casa... si el niño convive con normas claras, precisas y es respetado por el adulto difícilmente presentara problemas de conducta en la escuela, compete a la familia desarrollarlas desde el hogar. Ante cada grito, exigencias o irreverencias adulta hacia el pequeño Ser del niño, solo tendrás como respuesta rebeldía u hostilidad infantil. Desde la escuela… todo problema de conducta dentro del aula es resuelto evitando en primera instancia etiquetamientos hacia el niño. Un niño sabe perfectamente cuando es etiquetado como problema, o no lo quieren dentro del salón y su única forma para ser aceptado es generando problemas mayores pues es su única forma de relacionarse. Si el adulto le dice al niño que se porte bien, es como decirle que se porte mal. Encontraras una mejor reacción si omites todo comentario negativo hacia al niño frente al resto del grupo y le ofreces tu sintonía o solidaridad. Cada que un adulto sintoniza con un niño que enfrenta problemas de conducta obtiene una reacción inmediata del niño, pues invita al niño a confiar en alguien, entonces sucede el cambio,  porque el niño se deja guiar. Pero jamás se te ocurra fracturar esa pequeña puerta de confianza que abriste, si no es verdadera tu solidaridad hacia él sera captada de inmediato y retornara a la rebeldía, agudizándose aún mas el problema y lo único que abras conseguido es que el niño no crea en el adulto.

Problemas de lenguaje

Los principales problemas de lenguaje en un niño tienden agudizarse cuando mama o papa le dicen a un niño que hable bien, le exigen que pida las cosas por su nombre o hacen comparaciones respecto a su lenguaje con otros niños de su misma edad, o bien le dicen que reaccione rápido. Toda conducta adulta que limite un lenguaje natural en el niño traerá como consecuencia graves problemas en su lenguaje. Cuando te propones dejar que el lenguaje de tu hijo fluya estimulándolo adecuadamente, de manera natural surge el parloteo infantil. 

Estimula el pensamiento del niño

Si de estimular el pensamiento infantil se trata es vital que lo inicies sin memorizar, inicialó a explorar, indagar, analizar, establecer relaciones, en concreto a ser espontaneo. Si te propones dar al niño un estimulo diario que lo invite a pensar como; cuantos monedas te di, sal al jardín a traerme 15 hojas pequeñitas y grandes, ordena tus zapatos por colores, enrolla los calcetines por pares, sirve agua a la mascota, etc. En breve tiempo te percataras como de manera natural activas el cerebro del niño. La rutina hogareña te presenta infinidad de oportunidades para enseñar a tu peque a pensar, mas no a memorizar, ahí esta oculta la clave para el éxito de un pensamiento extraordinario. 

miércoles, 21 de enero de 2015

Respeta a los niños...

Los niños son muy receptivos, y si los respetas están dispuestos a escucharte, a entenderte; deja que usen su capacidad de com­prensión sólo será cuestión de unos años, pronto empezarán a basarse en su propia inteligencia, y tu vigilancia no será en absoluto necesaria, pronto podrán andar solos.

El rostro original del niño

El rostro original del niño es tan valioso que cualquier problema vale la pena. Es tan valioso que, pagues lo que pagues, sigue siendo barato; no te está costando nada. Y qué alegría el día que te encuen­tras a tu hijo con su rostro original intacto, con la misma belleza que trajo al mundo, la misma inocencia, la misma claridad, la misma ale­gría, jovialidad, la misma vitalidad... ¿Qué más puedes pedir?

La ira en los niños

Si el niño te pega, te grita o te lanza objetos, es un niño que ha descubierto que la valía de mama o papa puede ser vulnerada, así que es hora de ir por ella, es momento de;  rescatarla. Hablo de rescatarte frente a tu hijo o hija. Es la proeza más dignificante que un padre o una madre llega a realizar y que todo ser humano merece. Vigilar tu autoestima frente a los hijos no significa desprender ira hacia ellos, mucho menos permitir que la ira que ellos detonan te toque. Permíteme decirte que rescatarte de la violencia que los niños generan no significa lesionarlos no, de eso no se trata. Se trata exclusivamente de tu propio rescate, sin emplear la violencia hacia ninguna de las partes, hacia los hijos o hacia ti.  El cómo hacerlo será una enorme hazaña que solo a ti te compete.  Estoy convencida que cuando generamos conductas que fortalecen la relación con los hijos o hijas uno se siente muy a gusto y si la ira estalla de pronto, ellos saben qué hacer con su propia ira, pero no la canalizan hacia los padres. Si tus hijos te  observan cómo te respetas y los respetas, ellos sabrán perfectamente que hacer con su ira. Así que salvarte de la violencia  que generan  hijos solo te compete a ti, mirarte como la victima solo agravara la situación; por un lado crea en los chicos sentimientos de culpabilidad o bien corres el riesgo de que su ira se intensifique, ambas son conductas que los lleva a sentir minusvalía. Salvarte por ti misma es la solución y el cómo hacerlo te exigirá de valía y valentía. Valía para descubrir que te perteneces y requieres ir por ella para mostrar a los hijos como se hace para respetarte. Valentía para enfrentar la situación con entereza, sin darle rodeos a la situación o encubrir la violencia, mucho menos quedarte en la inercia. Como también puede llegar a suceder que uno disculpa a los hijos porque son pequeños o porque no saben lo que hacen. Requerirás de una potente valentía para tomar tu corazón fuertemente y  rescatarlo de la violencia y el cómo hacerlo solo tú lo sabrás. Cuando lo logras, comulgas con el respeto y el amor hacia ti y hacia tus hijos.

miércoles, 14 de enero de 2015

La hazaña de leer y escribir

A que padre o madre no le interesa que su hijo o hija sepa leer y escribir, de hecho considero que posterior al aprender a hablar, uno de los principales intereses de toda madre o padre se centra en; que el niño aprenda a leer y escribir. Sera el tema que compartire y me enfocare en dos momentos básicos de este proceso;  la edad ideal para iniciar al niño y el cómo enseñarle a leer y escribir.
La edad ideal…
Imagina que no sabes leer, ni escribir y de pronto te encuentras frente a códigos  o símbolos desconocidos o quizá alguien te pregunta; que dice ahí? o te piden que escribas tu nombre y no sabes ni leer, ni escribir. Te aseguro que en esos instantes tu cerebro, o bien se bloquea, o bien se queda paralizado pues no sabes que responder, mucho menos escribir. Pues algo similar sucede con un niño cuando de adquirir conciencia de códigos y símbolos se trata. Con ello quiero ejemplificar como sucede el aprendizaje de leer y escribir en el niño quien parte únicamente de sus propios esquemas de pensamiento. Será un aprendizaje rápido y fácil si el niño cuenta con esquemas de pensamiento acordes a su edad o bien lento y difícil si el pequeñito carece de ellos. Bajo este preámbulo es importante establecer la edad para iniciar al niño a leer y escribir y ello depende de quien lo inicie. Bien puede ser en el hogar o bien el sistema escolar donde asiste al niño lo determina. Desde mi punto de vista considero que iniciar al niño a temprana edad en este aprendizaje es ideal. Algunos padres preocupados por la educación de sus hijos los inician a temprana edad, otros esperan a que el niño entre a la escuela o aún más grave, existen padres que se percatan demasiado tarde que sus hijos no saben leer y escribir.  Me he encontrado con casos donde el niño se inicia a leer a partir del año de edad, pero también casos donde el niño se inicia a los once años y en ambas situaciones la edad influye decisivamente pues no es lo mismo enseñar a un bebe de un año quien gozara los descubrimientos de las letras, que para un niño de once años que se enfrentara a la premura y ansiedad del adulto urgiendolo para que aprenda a leer y escribir. Cuando enseñe a bebes a leer y escribir a los escasos ocho meses recuerdo perfectamente cuando le ponía al bebecito su nombre en un cartel; Ivo y su reacción era de alegría al mirar en el cartel su nombre, balbuceando de inmediato me decia Ivo, Ivo, una y otra vez. Experiencia que constituyo una investigación como Psicóloga y el aval del porque  opino que; cuando un bebe  se inicia a temprana edad en este proceso, goza de sus propios descubrimientos y aunque su escritura sean simples garabatos, el niño ya se inicia a tomar conciencia de códigos y símbolos.
Como enseñar a leer y escribir...
Ahora pasemos al cómo enseñar a leer y escribir al niño. Deberás partir de algo familiar como su nombre y asegúrate que sea el nombre de pila, es decir si se llama; Francisco inicia el proceso con su nombre como tal para no confundir al niño con otros apelativos como Paco, Paquito, Bebito.
Cuando lo inicies tanto en el acto de leer como de escribir deberás emplear un solo tipo de letra no mezcles varios tipos para no confundirlo, posteriormente se ira apropiando del resto.
Si el niño ya conoce su nombre e inicia a escribirlo, ahora llévalo a conocer el mundo de símbolos que competen a la lectura y escritura y no necesariamente se trata de que le enseñes el alfabeto. En primera instancia llévalo a familiarizarse con todo tipo de códigos para que diseñe sus propias hipótesis del aprendizaje. Y si observas que el niño por si solo pregunta, lee hace, intentos de escritura llévalo a familiarizarse con el alfabeto será momento de cerrar el círculo de comprensión del acto tanto de leer, como de escribir. Y para finalizar sugiero que mires los niveles que te dejo abajo, te dará un referente para no forzar u obligar al niño en este aprendizaje. Deberá ser un proceso gradual y de descubrimientos para no crear en el niño  una tortura cognitiva.

Etapas por las que atraviesa el niño para llegar a leer y escribir

PRIMER NIVEL


  • Cuando el niño se inicia a escribir, sus trazos son grafismos primitivos y  solo alcanza diferenciar imagen de texto.
  • Se empiezan a evidenciar dos hipótesis de base sobre las cuales trabaja el niño: las grafías son variadas y la cantidad de grafías es constante. 
SEGUNDO NIVEL


  • El pensamiento del niño establece que para escribir se requiere de cantidad y variedad de símbolos para que se pueda leer.
  • Las formas de las grafías son más definidas, más próximas a  las letras convencionales.  
 TERCER NIVEL 
 


  • El niño construye la hipótesis silábica, es decir, cada letra vale por una sílaba. Con esta hipótesis el niño da un salto cualitativo con respecto a los niveles precedentes. 
  • En este nivel, así como en los anteriores, existen conflictos cognitivos que el niño resuelve medianamente. Por un lado, las formas fijas, provistas por estimulación externa y aprendidas como tales, con una correspondencia global entre el nombre y la escritura; por el otro lado, una hipótesis construida por el niño al intentar pasar de la correspondencia global a la correspondencia término a término, y que le lleva a atribuir valor silábico a cada letra. 
  • Al trabajar con la hipótesis silábica, los niños están obligados a escribir solamente dos grafías para las palabras bisílabas (lo cual, en muchos casos, está por debajo de la cantidad mínima que les parece  necesaria y el problema es aún más grave cuando se  trata de sustantivos monosílabos (poco frecuentes en español, como “sol” y “sal”  constituyen consabidos ejemplos de las palabras iniciales en el proceso de enseñanza-aprendizaje tradicional). 
CUARTO NIVEL 
  • Se presenta una transición entre la hipótesis silábica y alfabética, es decir el niño esta procesando en su pensamiento que las silabas forman palabras y estas tienen sonidos.
 QUINTO NIVEL 
  • El niño lee y escribe aunque aun esta afinando códigos y formas correctas de la escritura.

miércoles, 7 de enero de 2015

Juguetes para niños de 4 años en adelante



















Los juguetes para niños o  niñas de cuatro años en adelante tienen un tremendo impacto en su aprendizaje. Sean juguetes tecnológicos, manuales, didácticos o al aire libre. A esta edad el pensamiento del niño se encuentra en pleno desarrollo y todo aquello que pongas a su alcance pondrá a prueba mente y emociones, te explicare como sucede esto. A esta edad, jugar para el niño es un verdadero placer, el juego es su prioridad, pero también descubre que se le resta tiempo al juego pues mama o papa ahora lo involucran en sus primeras responsabilidades como las tareas, el aseo personal de sus pertenencias, su mascota, etc.  el niño deberá lidiar con sus emociones, pues por un lado deberá cumplir con sus tareas y por otro controlar el deseo de jugar. Si te percata de estas necesidades intrínsecas del niño, por un lado cognitiva porque un juguete le va a brindar estímulos de aprendizaje y por otro lado emocional porque deberá ser capaz de autocontrolarse podrás contribuir con él o ella a equilibrar el estado por el que atraviesa sin caer en los extremos. Es decir no ser muy permisible o muy exigente cuando de jugar se trate. Cuando el niño se percata que eres coherente con él, aprende a autocontrolar sus propias necesidades internas. 


Juguetes para niños de 2 y 3 años



El efecto que tienen los juguetes en niños entre dos y tres años es definitivamente importante pues los preparan para el juego. En el momento que pones en las manos de un niño un juguete a esta edad, empieza a adentrarse en la imaginación. Y si el juguete se presta para las representaciones como los muñecos o muñecas el niño los empleara para iniciarse en el juego simbólico. Es decir el pequeñito inicia a crear sus primeras fantasías o dicho en otras palabras; el niño da vida a sus muñecos. 

A esta edad los juguetes también preparan al niño en sus primeros roles. Cuando pones al alcance del niño o niña bolsitas o cochecitos estas dándole alternativas para imitar roles. La nena imitara a mama jugando a ser mama o se pintara como mama los labios. El niño imitara a papa manejando en su coche. Los roles que se desempeñan en casa, el niño tiende a imitarlos a través de los juguetes y lo relevante de ello son las representaciones mentales que hace el niño mediante el juego. A través del juego te puedes percatar que tan saludables son los roles en casa al mirarlos representarse con los juguetes que das a un niño o niña.

Todo juguete que invite al niño a desplazarse al exterior es una oportunidad para estimular su cuerpo. Sean montables, brincolines, cuerdas, resbaladillas, areneros, chapoteaderos, etc. Los juguetes que invitan a movilizar el cuerpo del niño resultan ser un recurso para la psicomotricidad tanto gruesa como fina, y no solo es un aprendizaje psicomotor, también estimula el pensamiento del niño a través de la atención, percepción, equilibrio y ubicación en el espacio. Un juguete no solo entretiene a los niños, un juguete bien elegido potencia sus capacidades mentales  y corporales del niño.

Juguetes para bebes de 1 año


Los juguetes durante la primera etapa resultan ser objetos exploratorios. Si le das al bebe una sonaja para jugar, su primera intención será tocarla, explorarla, mirarla. La mirara tan detenidamente que sus ojitos jugaran el papel de detective. Busca que tiene, como suena, que hace y se puede pasar un buen rato explorando su juguete, y si ese juguete suena, el bebe gozara moviéndola una y otra vez para escuchar el sonido. La exploración es parte de los primeros aprendizajes en un bebe.



Cuando pones al alcance de un bebe juguetes para apilar, meter o sacar abres un abanico de alternativas para su desarrollo. Él bebe además de explorar abrirá, meterá, sacara o colocara objetos dentro de otro objeto, este tipo de acciones incrementa los estímulos que desarrollaran su pensamiento.




Obsequiar cuentos a un bebe durante la primera etapa resulta una excelente alternativa para su aprendizaje, sobre todo si son de pasta gruesa, con pocas imágenes, bien definidas y que no contenga demasiadas imágenes. Cuando consigues este tipo de estímulos para tu bebe, el niño se puede pasar un buen tiempo mirándolo, tocándolo, pasando páginas, llevándoselo a la boca, etc. Son actos que estimulan el cerebro del bebe y aunque te parezca ilógico, un cuento le brinda al niño aprendizajes abstractos, además de coordinar manitas y dedos, estimulas todo su cuerpo y está contactando con las letras, primera simbología de la lectura y escritura. 

domingo, 4 de enero de 2015

Padre o Madre

Si te propones ser un mejor padre o una excelente madre te frustraras fácilmente y tus buenas intenciones caerán al vacío. Solo se madre o padre recibiendo las alegrías, los compromisos o el cumulo de obligaciones que surgen durante la crianza, veras con mayor claridad al emprender tremenda responsabilidad.

sábado, 3 de enero de 2015

Propósitos para ser un mejor padre o una mejor madre.

Cada que iniciamos un año nuevo llegamos cargados de energía, intensiones y promesas. Damos por hecho que ahora si vamos a tomar las riendas de tremenda responsabilidad, prometiéndonos una y otra vez ser  mejores padres con nuestros hijos. Prometiéndonos que aprenderemos a escucharlos o bien que seremos más tolerante con ellos  y hasta les cumpliremos las promesas rotas. Toda una sarta de pensamientos nos asaltan pues la prioridad es ser un mejor padre o una excelente madre. Uno se siente animado y hasta preparado porque ahora si estamos listos para enfrentar lo que venga, pero tristemente no es así, y no es porque pretenda ser aguafiestas o negativa, no. La realidad es que iniciaste tus motivaciones desde el exterior, atendiendo motivos externos y me atrevo a confirmarlo porque lo he mirado una y otra vez cuando de consultar a familias se trata, familias que terminan frustradas pues ya no saben qué hacer con sus hijos cuando los problemas los asaltan sin aviso alguno y por más cambios o intentos que hagan por ser mejores padres al final terminan en crisis, frustrados porque sus propósitos no se cristalizaron, ese es el motivo del porque tal aseveración. Pero veámoslo desde otro enfoque; la crianza de tus hijos es todo un despliegue de imprevistos llámesele económicos, emocionales, educativos o culturales y ni tu ni ellos están preparados para adivinarlos, mucho menos controlarlos. Ser un mejor un padre o una excelente madre dependerá en gran medida de la capacidad que poseas para saber enfrentar las turbulencias de la crianza pues si fincas tus propósitos en factores endebles o del exterior caerá por la borda toda buena intención que te propongas. Las buenas intensiones para ser mejor padre o una excelente madre deberán ir mas allá de un propósito, pues un propósito solo es un deseo y los deseos caen fácilmente, cuando no se esta preparado para enfrentar imprevistos dejándote una tremenda frustración pues te afianzaste en intangibles pasajeros. Quizá siempre ha sido así, solo retorna un poco al pasado y recuérdate hace cinco o diez años cuando realizabas tus propósitos de año nuevo, recordaras como al final del año el ciclo volvía a repetirse o quizá me equivoque y seas de las personas que al cierre de año estas invadida de excelentes logros internos.
Ser un mejor padre o una mejor madre no requiere de buenos propósitos o intensiones va más allá de lo exterior, demanda entereza para enfrentar un sinfín de responsabilidades que te invadirán de la noche a la mañana durante la crianza de los hijos. Te exigirá estar alerta para contribuir con ellos a lo largo de su desarrollo. Te demanda absoluta sabiduría para saber qué hacer cuando todo se torne gris. Te exigirá de una economía tangible para el sustento  diario y antes estas realidades uno no puede quedarse esperanzado en buenos deseos o propósitos. Ser un mejor padre o una excelente madre se finca en la solidez para responder a la responsabilidad de la crianza, crianza que resultara cambiante segundo a segundo y será la valía que te habita la única que te garantizara el como enfrentar todo tipo cambio o imprevisto que surja en el camino de la crianza a eso le llamo;  ser  un excelente padre o madre. 

domingo, 21 de diciembre de 2014

Absurdos graficos

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miércoles, 3 de diciembre de 2014

Pequeña tirana

Si la niña dice,  “cómpramelo”  y la madre dice, no, rompe en llanto porque te niegas a comprarlo….
Cumplir los deseos de un niño por temor a sus rabietas o de que te haga un escándalo público alimentas su tiranía y a futuro te exigirá más, le enseñas como controlarte.

Caprichitos

Si el niño dice, “Quiero la taza rosada, ¡no la azul!” y la madre ya ha servido la leche en la taza azul...
A menudo, la madre corre a servirle la leche en la taza que el niño prefiera antes de que éste comience una rabieta. Una taza sea azul o rosa en nada influye en el desarrollo de un niño, pero si impacta en sus emociones pues lo preparas para ser un manipulador a futuro.

Miedo a los hijos

Sentir miedo a los hijos es una situación que a muchas madres sucede y se agudiza a medida que los niños crecen. Sea al nacer porque tememos amamantarlo o al bañarlo porque tememos que se nos resbale de las manos tan diminuto cuerpecito. En la medida que los niños crecen el miedo sigue ahí intentando cumplir la cascada de recomendaciones que se nos han dado en la historia para criar a un hijo y si fracturamos alguna de ellas el miedo nos paraliza sobre todo cuando es el primer hijo. El miedo a los hijos tiende a acentuarse en la medida que los chicos crecen, sobre todo cuando son adolescente o adultos. Cuando son pequeños los niños saben perfectamente como dominar a mama o papa sea mediante una rabieta, cariñitos que manipulan o vociferaciones como el ya no te quiero, eres mala, te voy acusar estas y muchas otras situaciones son generadores de miedos innecesarios. Si aprendiéramos a descubrirlos no te controlarían tan fácilmente. He escuchado y leído infinidad de recomendaciones, métodos, técnicas o prácticas que hablan de como corregir a un niño sea castigándolepremiándolo, tiempo fuera y muchas otras recomendaciones que como profesional en el campo de la infancia sé que este tipo de recomendaciones solo agravan más la situación o desorientan al niño y como madre la experiencia me dice que uno es la responsable de intuir cuando estamos permitiendo que el miedo nos paralice, aquel miedo que genera un hijo y solo nosotras somo responsables de erradicarlos. La fortaleza para discernir el que hacer, intuir lo correcto e incorrecto y la sabiduría para tomar decisiones aun cuando no sean las correctas son tuyas. Si decimos que ya hemos hecho de todo y nada funciona solo proyectas que sigues la línea de otros, no haces lo que te dicta tu intuición e inteligencia, rescatándote en primera instancia a ti misma de miedos innecesarios. Y permíteme decirte que no hay nada que hacer, solo rescatarte de ese pequeño tirano que te genera miedo, esa es la hazaña, cuando te rescatas de ellos haciendo lo que te dicta el corazón descubres que no fuiste una mala madre por el contrario ellos también aprenden a respetarte y respetarse. 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Crisis del niño en la escuela

Una de las crisis más agudas que un niño enfrenta en la escuela es saberse disminuido por sus compañeros o no ser aceptado. Para contribuir con ellos analiza lo siguiente:
Si el niño te dice que no lo quieren sus amiguitos no le digas;
-Pues ya no te juntes con el- sentirá que no le das importancia, que son trivialidades y seguirá permitiendo que otros lo devalúen emocionalmente.
-No seas tonto, juega con otros- te sumas a devaluarlo también.
-Busca otros amigos- lo conflictuas pues además de sentir la devaluación lo enfrentas a nuevos retos; buscar nuevos amigos o incitas a tu peque a mendigar que lo quieran.
-No hagas caso- es como decirle; deja que te sigan devaluando, acéptalo, así son los niños, es como beberse a fuerza un sentimiento de inferioridad. Después no preguntes porque tu hijo es tímido, reservado, miedoso o desconfiado.

Cuando un niño o una niña te platique que no lo quieren en la escuela acércate a él o  a ella, abrázalo con la mirada, con los brazos o con el corazón y dile que te platique como sucede, como se siente, como es eso, ayúdale a sacar todo aquello que lo lesiona su pequeño SER que lo expulse, abre tus oídos  para escucharlo y por favor calla, solo calla, al terminar el niño de platicarte observaras el increíble rostro de un peque feliz porque mama o papa lo escucho y eso que le sucedió en la escuela paso a la historia pues en casa un adulto le mostró cuan valioso ES sintió la confianza, supo cómo se  hace para tener confianza en EL y la próxima vez que lo devalúen en la escuela no le importara.

La afectividad del niño

Las relaciones que establece el niño en la escuela son de particular importancia pues establece un sinfín de interacciones dejando entrever su afectividad. La personalidad tanto de adultos como de niños involucran a tal grado que emociones, caracteres, virtudes, valores etc, propician gigantescos sentimientos de todo tipo.   La vida escolar de un niño juega un papel totalmente complejo, cuando llevamos al niño a la escuela damos por hecho que es para que aprenda, para que obtenga el conocimiento como única finalidad del porque asiste un niño a la escuela y lamentablemente pasamos desapercibido el papel que juega su afectividad lo largo de su estadía en la escuela y no por ello quiere decir que no te interese, no, sucede que no nos damos cuenta, por ello quiero precisar lo importante que resulta atender a la afectividad de un niño cuando de asistir a la escuela se trata. Para algunos niños la vida escolar se torna agradable pues muestra un buen desempeño, se lleva bien con los niños del grupo e incluso sabe llevarse con los adultos de su ámbito escolar lo cual habla de un estado afectivo saludable. Pero habrá niños para los cuales la vida escolar sea de verdaderas crisis pues su rendimiento escolar es bajo, el tipo relaciones que establece son conflictivas o no sabe integrarse a la escuela. Si en este instante que me lees te recuerdas cuando ibas a la escuela vendrán a tu mente tus mejores amigas o amigos, el niño que te caía mal, quizá te llevabas con todos los niños, la maestra que te regañaba o no olvidas a la dulce maestra que siempre te cuido y protegió. También recordaras al niño que te pegaba o la niña que se robaba tus lápices pues esas son las virtudes y valores a los que aludo y ahora sucede algo muy similar con tu hijo y aunque existen variantes al final de cuentas todas ellas tienen que ver con el estado emocional y la adquisición del conocimiento. Tu hijo está desarrollando nuevas y valiosas habilidades y el carácter del niño juega un papel importantísimo pues un niño poseedor de un autoestima solida es un niño que se adaptara a cualquier situación escolar e incluso muchas veces será el quien lidere todo tipo de relaciones escolares pues se sabe confiado, seguro, no titubea al dirigirse a un adulto, sabe conducirse con valores y virtudes y eso solo pudo haber aprendido en casa. Pero también habrá aquellos pequeños que llegan a la escuela con autoestima baja o alta.  Y hablar de autoestima alta no es hablar del ideal, no. Un niño con autoestima alta es un niño prepotente, agresivo, desarrolla relaciones a costa de otros, somete y conforma pequeños grupos para realizar todo tipo de atropellos, por ello es vital no confundir un autoestima alta como el ideal, lo ideal es un autoestima equilibrada. De igual manera tenemos aquellos niños que están invadidos de una autoestima baja, es decir pequeñitos huidizos, temerosos del adulto, cohibidos para hablar porque en casa le han enseñado a callar, titubeantes a la hora de hacer amiguitos e incluso son niños que somatizan sus emociones y presentan cuadros de gripes constantes, enfermedades virales, tos o simplemente son pequeñitos que frecuentemente se enferman y por lo tanto su asistencia a la escuela es irregular. Si miramos con detenimiento lo importante que es contribuir con los niños para fortalecer sus emociones, estaremos generando estados afectivos saludables dentro  o fuera de casa,,  estaremos contribuyendo en su desarrollo integral. Así que no solo se trata de enviar al niño por el preciado conocimiento no, también se trata de contribuir con él fortaleciendo sus emociones para que al llegar a la escuela no se convierta en un caos emocional. El solo hecho de mirarlo feliz en la escuela nos habla de un niño cuyo estado emocional es saludable.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Enseñar

"Para despertar la actividad cerebral de un niño solo requieres acercarle los medios"

Enseña al niño desde su cerebro

Enseñar al niño desde el cerebro que aprende, no desde el cerebro que enseña encierra infinidad de alternativas y obstáculos. Por un lado quien enseña está ávido por depositar en la mente de un niño lo que considera viable, correcto, real, el camino a seguir,  es decir todo aquello que concibe como enseñanza. Por otro lado tenemos a un pequeño que está aprendiendo desde el instante de nacer respira por el mismo, escucha  voces, sonidos, ruidos, mira rostros se alimenta desde que nace, se sumerge en aprendizajes que irán sucediéndose a lo largo de su vida. Bajo estos lineamientos llega un momento en que la enseñanza se formaliza, es decir el niño está en edad de llevarlo a la escuela lo cual dará cabida a una gran explosión de aprendizajes bajo el cuidado, guía e interés de los padres o tristemente se inicia el letal encuadramiento de una pequeña mente a la sombra de la obligación, rigidez o el tan conocido “porque lo mando yo”. El adulto que enseña, independientemente del rol que juegue en la vida del niño sean los padres, la familia o la escuela deberá enseñar desde la mente del pequeño, no desde  su mente. Cuando uno se inicia en tan bello arte de guiar o enseñar  a un niño, uno debe estar dispuesto a desprenderse de antiguos paradigmas del como fuimos enseñados, contrario a ello uno terminara convirtiéndose en un actor que solo da indicaciones a seguir; has esto, has aquello, está mal, vuélvelo a repetir, te equivocaste, te dije que así no, repítelo mil veces para que no se te olvide, uno se convierte en un actor regido por nuestro cerebro, nos convertimos en los obstáculos del conocimiento y damos por hecho que lo enseñado desde nuestro cerebro será lo correcto sin percatarnos que estamos empleando la rigidez y bloqueando un pequeño cerebro. Un adulto que está ansioso porque el niño aprenda no se detendrá a mirar el ritmo de aprendizaje del niño, no observara si ha comprendido, mucho menos dará importancia a sus sentimientos en el momento que está enseñando. Enseñar a un niño desde su cerebro no es una tarea fácil demanda al adulto un total compromiso para percatarse en primera instancia si está guiando o está obligando. Guiar y obligar son dos situaciones diametralmente opuestas. Guiar es partir del interés del niño, es ser capaz de descubrir a la par que el niño nuevas betas de aprendizaje, es permitirle a un niño que hable, que se equivoque, que descubra las respuestas por el  mismo, es dejarlo en libertad de explorar y comprobar las veces que desee. Un niño aprende mirando, observando, preguntando en diferentes situaciones y espacios e ir con el donde su interés le está demandando atención es guiarlo. Las alternativas para enseñar al niño desde su cerebro hoy en día se multiplican pues el pequeño está invadido de información escolar, tecnológica, social y cultural y de nosotros depende guiar adecuadamente su enseñanza desde su cerebro, no desde el nuestro.