martes, 30 de septiembre de 2014

No te lo tomes personal

Cuando tu hijo te mira fijamente a los ojos y te dice; no lo voy hacer, “te odio”, recibes de inmediato el desafío muy personal y estallas en ira a la par que el niño. Las actitudes desafiantes de los hijos son conductas expeliendo ira, porque no coinciden contigo, Y tú recibes su ira de manera muy personal, sin percatarte que no es tu ira, es la ira de un pequeño. Y en cuestión de segundo te sumas a él o ella, según tu para controlarlo, para dominarlo. Pero te digo: son conductas que solo conflictuan más la situación, pues ambos estallan en crisis. Cuando dejes de caer en la ira del pequeñito y sientas que eres capaz de controlar tu propia ira  aun escuchando las palabras más atroces del niño, estarás dando pasos seguros. Cuando llegues a mirar que es la ira del niño y no la tuya, estará lista para guiarla. El éxito de no tomártelo personal reside  en saber manejar tu ira y permitir que el niño estalle en su propia ira, teniendo cuidando que no se dañe, por supuesto. Cuando vas acumulando conductas de autocontrol, vas adquiriendo mayor confianza para manejar la situación, entonces miras con más claridad como los desafíos los has desengarzado; “si el niño te desafía y tu ya no caes en su rabia”, desencadenada de la ira del niño, él lo siente, lo intuye solo entonces genera sus propios cambios.