lunes, 21 de abril de 2014

Llorar es saludable

Desde que nace el niño llorar y reír son dos estados naturales. Llorar es para él una profunda necesidad. Todos los días tiene una catarsis a través del llanto y reír es un reflejo que se presenta a medida que el niño va socializando con su entorno.
Él bebe al nacer presenta infinidad de frustraciones y las manifiesta mediante el llanto. El niño quiere algo, pero no puede decir qué, no puede expre­sarlo. El niño quiere algo, pero quizá los padres no estén en situa­ción de poder dárselo. Puede que la madre no esté disponible. Quizá ella esté ocupada haciendo otra cosa y él esté desatendido. En ese momento no se le presta atención, por eso se echa a llorar. Cuando escuchamos a un niño llorar quizá salgan a relucir algunas de las siguientes conductas; la madre quiere convencerloconsolarlo para que se tranquilice, si no tolera el llanto quizá le molesta, el padre interviene para calmar al niño o quizá también le moleste y pedirá que callen a ese niño, en algunos casos toda la familia se altera por el llanto del niño o tal vez la familia contribuye para calmar al niño, varias son las conductas que adopta el adulto ante el llanto de un niño. Nadie quiere que llore un niño, nadie quiere que sufra, todo el mundo trata de distraerle para que se calle. Po­demos sobornarle. La madre le dará un muñeco, le dará leche, cual­quier cosa para distraerle, para consolarle, pero no debe llorar.
La situación es que no hemos llegado a comprender que llorar es una necesidad profunda. Si puede llorar el niño y se le permi­te, el niño quedará como nuevo. La frustración es expulsada a través de las lágrimas. De lo contrario, si contiene el llanto, conten­drá la frustración. Entonces se ira acumulando, solo recuerda cuando eras niño y tuviste que contener el llanto, quizá ahora seas  «un montón» de lágrimas. Así que permite que el niño llore, no limites esta necesidad tan profunda, no lo mires como una molestia o un sufrimiento, tan solo es una frustración y nada puedes hacer, lo único que tienes a tu alcance es permitir que salgan las lágrimas de tu hija o hijo, pasado el llanto quedara como nuevo. Y por otro lado jamás le generes trampas al niño con el llanto como sobornarlo, crearle expectativas; “si dejas de llorar te premiare”, castigarlo o pegarle para que no llore serán conductas que agudizaran el llanto y entonces estarás frente a un niño berrinchudo o controlador de los padres. Tan solo mira el llanto como algo natural en tu hijo déjale llorar cuando lo necesite de lo contrario cuando crezca será «un montón» de lágrimas como tú o papa.