jueves, 9 de agosto de 2012

sentirse aceptado


El adolescente concede una gran importancia a percibirse y ser visto como un individuo socialmente integrado y quiere evitar, a toda costa, ser señalado como alguien aislado, así que acepta y busca voluntariamente su pertenencia a un grupo. El grupo puede imponerle actividades y normas que no siempre le permiten discutir, o que son claramente contrarias a sus propios criterios de conducta. Así, enfrenta un conflicto entre la necesidad de pertenecer a un grupo y la disonancia normativa o dicho en otras palabras; aunque no le agraden las normas del grupo las acepta. Esto se convierte en un conflicto personal que, cuando se ve obligado a no seguir las normas del grupo, vuelve a provocar el aislamiento y la soledad, y por lo tanto crea una fuerte creencia de que es incapaz de hacer amigos/as; y si se ve obligado a inclinarse al grupo, provoca dependencia, sumisión y a veces indefensión.
Efectivamente, si el conflicto termina inclinándose a favor del grupo, el chico/a debe someterse a un tipo de microcultura con normas en las que no cree, porque no ha participado en ellas. Aparecen entonces problemas de sumisión, dependencia e inseguridad frente a los demás, a los que percibe como verdaderamente integrados y seguros de sí mismos/as. La integración social en los grupos de adolescentes no es un asunto fácil, ni depende exclusivamente de las habilidades sociales individuales de los chicos/ as; la microcultura de los mismos, está compuesta por un conjunto de normas, ritos, convenciones, creencias y hábitos de comportamiento que incide de una forma muy importante en que el proceso de integración del adolescente. Una minoría de ellos, no están satisfechos o, al menos, encuentran fría y poco satisfactoria su relación con los compañeros/ as. De entre éstos/as, algunos se sienten verdaderamente aislados y tienen dificultades para hacer y mantener amigos, por distintas razones, que normalmente no son reconocidas.
La falta de amigos/as o el fracaso repetido por lograr un grupo social cercano, provoca sentimientos de inseguridad e inestabilidad social, lo que afecta a la autoestima, devolviendo al chico/a una imagen de sí mismo/a deteriorada o empobrecida.
Ser ignorado/a, percibirse como un individuo sin amigos o aislado puede llegar a ser más doloroso que cualquier otro problema académico. Los/las adolescentes dedican una parte importante de sus esfuerzos a hacer y mantener la amistad o, al menos, a formar parte gregariamente de un grupo, aunque para ello haya que renunciar a los intereses propios o a los valores personales.